Julia Navarro – Escaño Cero – Malas formas.


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Reitero mi opinión: el Gobierno acierta retirando las tropas españolas de Kosovo. Otra cosa es la puesta en escena del anuncio de esa retirada. Y qué quieren, no me termino de creer que sea de Carmen Chacón la «culpa» de lo mal que se ha hecho esa puesta en escena. O al menos no creo que ella sola sea la única responsable. Las grandes decisiones en política Exterior y de Defensa las toman los ministros de acuerdo con el presidente y, diría más, las toma el presidente de acuerdo con sus ministros, que no es lo mismo.

Que nuestras tropas no deben estar en Kosovo es algo en lo que parecía haber un amplio consenso político, pero naturalmente otra cosa es cómo se lleva a cabo esa retirada, y hay que reconocer que en esto el Gobierno ha metido la pata. Ahora, me sorprende como desde Moncloa se ha decidido lanzar a Carmen Chacón a los leones, convirtiéndola en la única responsable del fiasco diplomático.

Es evidente que una decisión de este calado debería de haber sido consensuada con nuestros aliados y que éstos no debían de enterarse casi por los periódicos. Otra cosa es que a nuestros aliados les guste más o menos que España retire sus tropas de Kosovo, pero naturalmente tienen razón en enfadarse por enterarse de mala manera que es como se han enterado.

Es el presidente Zapatero quien tiene la última responsabilidad de lo sucedido. Es el presidente quien debía haber organizado la «puesta en escena» de la decisión ordenando coordinarse a la ministra de Defensa, Carmen Chacón, con el ministro de Exteriores, Moratinos. Porque insisto, me cuesta creer que Chacón, ella sola, decidiera anunciar a nuestras tropas en Kosovo que regresan a casa, sin el visto bueno del presidente.

La política exterior española no es precisamente un éxito, y este traspiés coloca a España en una situación delicada, o mejor dicho hace de Zapatero un socio imprevisible, que adopta decisiones pasando de sus socios en los organismos internacionales. Sí, se han hecho las cosas francamente mal y lo más curioso es que desde Moncloa se quiera apuntar en el «debe» de la ministra Chacón el fiasco de la puesta en escena.

Son muchos los que en filas socialistas se alegran del tropezón porque dicen que así se le van a bajar los «humos» a Chacón, que estaba muy crecida creyéndose que era la sucesora de Zapatero. El caso es que la ministra se ha dejado en este asunto unos cuantos jirones de credibilidad y consistencia política. No sé si la han tendido una trampa y ha caído en ella, o actuado con ingenuidad, o además de todo esto estaba demasiado confiada y crecida y se ha pasado de frenada. El caso es que su buena imagen ha sufrido un duro revés. Pero lo peor no es su suerte personal, lo peor es que nuestro presidente es considerado un socio imprevisible y por tanto poco fiable y eso supone un revés para la posición de España en el mundo.

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