Cayetano González – Un acuerdo histórico.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Si Dios e Ibarretxe no lo remedian -el primero no tiene por costumbre meterse en esas cosas y el segundo, aunque a veces da la impresión de creerse imbuido de una misión divina, es humano y de Llodio- esta semana, el PSE y el PP van a plasmar por escrito el acuerdo político que le permitirá al socialista Patxi López ser el próximo lehendakari de Euskadi y el primero no nacionalista. Asimismo, también por primera vez, y como consecuencia de dicho acuerdo, un diputado del PP va a presidir el Parlamento Vasco, lo cual también es un hito histórico.

A veces se tiende a abusar de los adjetivos, pero en este caso está más que justificado que el acuerdo PSE-PP se tilde de «histórico». Lo es, en primer lugar, porque después de casi treinta años de hegemonía nacionalista, el País Vasco va a ser gobernado por dos partidos constitucionalistas, es decir, que creen que la Comunidad Autónoma Vasca forma parte de España y que así debe de seguir siendo en un futuro. En segundo lugar, un ejecutivo presidido por Patxi López garantiza mucho mejor que uno del PNV que todos los instrumentos que tiene el Gobierno Vasco se van a emplear para acabar con esa lacra que supone ETA. Entre esos instrumentos, hay tres muy importantes: la Ertzantza, que con sus 8.000 agentes tiene que emplearse mucho mas a fondo en combatir a la banda terrorista de lo que lo ha hecho hasta la fecha; la educación para no falsear la historia y los medios públicos de comunicación, para deslegitimar ante la opinión pública a los terroristas y a quienes les siguen apoyando.

En tercer lugar, el acuerdo es «histórico» por su excepcionalidad. El PSOE y el PP son dos partidos rivales, enfrentados en el escenario de la política nacional. Los populares aspiran legítimamente a volver cuanto antes al Gobierno y para ello tienen que llevar a cabo una constante labor de oposición. Pero la oportunidad que se presentaba en el País Vasco a raíz de los resultados arrojados por las urnas el pasado 1 de marzo no se podía desaprovechar. Tanto el PSOE como el PP han sabido trascender a ese rol de partidos enfrentados en el resto de España, para no defraudar las grandes expectativas de cambio que se habían abierto en Euskadi.

Algunos son escépticos respecto a la estabilidad del futuro Gobierno Vasco, llegándole a augurar una corta vida. Personalmente soy de los que pienso que si el lehendakari López acierta en el fondo y en la forma de las decisiones que tome en los primeros meses de su mandato, se instalará muy rápidamente en la sociedad vasca la idea de que efectivamente es posible otra forma de gobernar; una forma que no dejara fuera, como ha hecho Ibarretxe en las dos pasadas legislatura, a casi la mitad de la sociedad vasca. Una forma que tuviera como prioridad absoluta la recuperación de la libertad para todos los vascos. Una forma que hiciera compatible el respeto y el fomento de las singularidades y peculiaridades de un pueblo como es el vasco, con el reforzamiento de los lazos que le unen desde hace mucho tiempo a un proyecto político mas amplio que se llama España. ¡Ojala! acierte López en el intento, porque bien merece la pena. Todos nos jugamos mucho en ello.

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