José Luis Gómez – A vueltas con España – La nueva política vasca


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

La novena legislatura del Parlamento de Vitoria, presidido ahora por la popular Arantza Quiroga, está avivando la confrontación política entre nacionalistas y no nacionalistas en Euskadi, sin que el pacto entre populares y socialistas en el País Vasco lleve aparejada una mayor sintonía entre el PP y el PSOE en el resto de España. Al contrario, la tensión entre la gente de Zapatero y de Rajoy es máxima, sobre todo una vez que los populares han visto a tiro la recuperación del poder, dado el desgaste que sufre el PSOE con la crisis y, particularmente, con su expresión más dramática: el paro. Una prueba de que PP y PSOE están dispuestos a jugar incluso con las cosas de comer es el papel de la Oposición en la crisis de Caja Castilla La Mancha, donde la marcha de los consejeros del PP dio paso a buzoneos y «sms» que derivaron en masivas salidas de dinero de la ya entonces tocada caja manchega.

Pero más allá de estas batallas ya habituales entre socialistas y populares, que a veces también se mezclan con actuaciones judiciales, insultos y descalificaciones personales -todavía está vivo el recuerdo de la sucia campaña electoral en Galicia-, PP y PSOE han dado un paso en Euskadi que, al no tener correspondencia en el resto de España, sino más bien todo lo contrario, viene a darles argumentos a quienes pregonan que el País Vasco no es exactamente España. De algún modo, ellos mismos asumen esa posición de máximos al ensayar allí lo que se niegan a hacer en el conjunto del Estado o en alguna otra comunidad autónoma.

Puede parecer un juego de palabras y de pactos pero, en el fondo, lo sucedido en Euskadi no solo debe hacer reflexionar a los nacionalistas vascos, empeñados, por cierto, en trasladar el mensaje de que la aritmética ha unido a dos partidos que se apuñalan en España y acabarán apuñalándose en el País Vasco. El objetivo que Jaime Mayor Oreja no pudo lograr en el 2001, convirtiendo al socialista Nicolás Redondo Terreros en su escudero del españolismo, lo ha hecho posible el socialista Patxi López, desde una posición que recuperó la línea vasquista del PSE y que ahora corre el riesgo de diluirse en brazos del PP de Antonio Basagoiti, que es quien le dará oxígeno para poder gobernar.

Lo que en España sería una gran coalición, en el País Vasco se queda más bien en un apaño de consecuencias imprevisibles, por mucho que Patxi López se empeñe en hacerle ver al PNV que sus pactos con el PP no le impedirán entenderse con quienes se irán a casa, a pesar de ser la primera fuerza política de Euskadi. Su objetivo declarado es dar cauce a políticas de consenso que trasciendan la disputa entre nacionalistas y no nacionalistas, lo cual sería muy positivo para el País Vasco, pero todo parece indicar que el horno del PNV no está para ese tipo de bollos, mientras el PP está calentando el suyo por si le cae la Diputación alavesa, fruto de una moción de censura al gobierno provincial del PNV.

Esa operación del PP aún no está en la agenda socialista pero podría estarlo si el PNV se porta mal. En realidad, es una de las bazas del PSE para que los nacionalistas acepten su desalojo del poder, a riesgo de ser aún más castigados si levantan la voz o pretenden obstaculizar el Gobierno vasco desde las diputaciones, cuyos poderes en Euskadi están a años luz de los que tienen en las otras provincias españolas.

JOSE LUIS GOMEZ

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