Andrés Aberasturi – La semana en que ZP se hizo sombra a sí mismo.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Vaya semanita la que ha pasado y lo que nos espera tras el corto paréntesis de los días santos. Más que nunca el presidente Rodríguez Zapatero ha protagonizado la vida nacional hasta la mismísima contradicción: se ha hecho sombra a si mismo y la impúdica filtración de un próximo cambio en el Gabinete ha ensombrecido la dichosa foto con el padre nuestro Obama que está en todas partes.

Uno, que ya es mayor y ha aprendido a distanciarse de las cosas, está por la labor de llevarse bien con los que se lo merezcan y menos bien con los que se lo merezcan menos. Si fue una estupidez lo de no levantarse al paso de la bandera, otra estupidez es buscar ahora a toda costa que Obama (o sea, EEUU) «nos ajunte» otra vez. Me gusta esa expresión de la niñez que no sé si seguirá en vigor: «ya no te ajunto»; mas que una ruptura diplomática, era como llamar a consulta al embajador: no te ajunto hoy, pero mañana puede que si. Y en la política –que es lo más parecido a la niñez– eso está a la orden del día. Dice Pilar Cernuda –que siempre se lo sabe todo y a la que siempre creo– que Zapatero dijo algo así como que a Obama no había ni que preguntarle, sólo seguirle a pies juntillas. O sea, la famosa fe del zapatero.

Sea como fuera, ZP estaba feliz con su amigo y es normal y hasta necesario. Lo que no conviene olvidar por mucha mano al hombro es que Obama es ante todo presidente de los EEUU, líder de los intereses de EEUU en el mundo y abanderado por ahora de una nueva forma, más europea quizás, de entender la política internacional.

Cuando ZP jugaba a las chapas en León, Kennedy encandiló al mundo también con un su nuevo estilo y aun hoy no pocos siguen considerándolo un mito y hasta el modelo al que trata de imitar Obama. Ojalá no. La leyenda de Kennedy se basa en sus palabras mucho más que en sus hechos y en su trágica muerte mucho más que en su vida. Su vida y sus hechos dejaron mucho que desear –insisto, desde la óptica europea– y se plegó a los intereses de los grupos de presión norteamericanos por ejemplo en su política con América del Sur que fue sencillamente lamentable.

Ya nos gustaría a todos que Obama fuera un punto y aparte en algunos aspectos. Pero ni teniendo toda la fuerza que tiene un presidente del la primera potencia mundial, se puede hacer lo contrario a lo que desean ese puñado de grupos que hacen de los EEUU la primera potencia mundial. Ese es que quid de la cuestión. Personalmente no desconfío de Obama. Pero permítaseme no participar, hasta ver lo que de verdad ocurre, en ese coro que le rodea y le sigue.

Respecto a la Alianza de Civilizaciones, nada nuevo que añadir a lo que ya dijimos algunos en su momento: suena bien, pero va a ser inútil y, lo más importante: se siente, pero yo no estoy dispuesto a aliarme con cualquiera y veto desde ya a todos los que atenten contra los derechos humanos en nombre de una religión, una cultura o una civilización. Hay cosas que no son admisibles y es mentira que todas las ideas sean respetables. No, claramente, no. Así de fácil.

Luego está la quiniela de los ministrables. Que cambie el presidente a quien le parezca oportuno pero que, por el bien de todos en estos tiempos de crisis, clausure aunque sea en espera de las vacas gordas, dos o tres ministerios que no tienen razón de ser: Igualdad, Vivienda y Cultura. No lo hará, pero yo lo dejo dicho.

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