Nos quitan a Chaves

Miguel Higueras .- Puede que la Junta de Andalucía cambie pronto de presidente, pero que no culpen a los andaluces de que el próximo sea peor que el actual, porque a nadie se le ha ocurrido preguntarles si quieren que Manuel Chaves se vaya.
A lo mejor, ni a los propios andaluces les importa que Chaves siga o que lo cambien por otro porque, seguramente, para los gobernados será igual quien los gobierne.
Así ha pasado siempre en esta tierra y, como en ocasiones anteriores en que alguien decidió sin consultarlos cambiarles el mandamás, aceptarán resignados al nuevo Presidente y se limitarán a aguantarlo sin más rebeldía que la de la chanza ocasional.
Así es la vida y así seguirá. ¿Preguntaba el señorito terrateniente a los braceros si querían que les cambiara el encargado? En los viejos tiempos, ¿se conocía el nombre del nuevo gobernador civil antes de que lo nombraran?
Por ahora, el posible traslado del Presidente Chaves no ha provocado en sus todavía súbditos más que una cierta perplejidad, más porque se habían acostumbrado a verlo en Sevilla que por la sorpresa de que pueda hacer algo útil en el Gobierno Central.
Pero perplejidades aparte, el sentimiento por la posible ausencia del ubicuo Chaves se ha acogido sin llantos ni preocupación porque muy malo tendría que ser su sustituto para que se añore al que, al parecer, está ya haciendo las maletas para irse con la música a otra parte.
¿Y qué decir de sus posibles sucesores? Los únicos que podrían opinar, si se atrevieran a expresarse libremente, serían los innumerables funcionarios de la Junta que esperan mejorar su situación con el cambio.
Hay una especie de consenso, sin embargo, en que José Antonio Griñán es persona formal, preparada y nada propensa a excentricidades populistas. Pero en esas virtudes, precisamente, ven también sus carencias porque sería el tuerto en el país de ciegos.
La gente normal, por estas tierras, ha acumulado tanta prudencia a fuerza de desengaños que ven la política como espectáculo de saltimbanquis, y se limitan a jalear a los que hace populares la televisión.
Hay nombres que les suenan, además del de Griñán al que, por su edad, temen que no aguante más que hasta las próximas elecciones.
¿Y para después? Se barajan los nombres de María del Mar Moreno, de la que estiman como virtud principal la de ser mujer y el de Rafael Velasco, el número tres del PSOE de Andalucía, un político tan prometedor que, aunque no se lo pidas, te promete hasta que te van a tocar los euromillones.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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