Carlos Carnicero – Zapatero dispara su último cartucho.


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Hay dos hombres fuertes, experimentados y con poder en el partido que acceden al Consejo de Ministros rompiendo la tradición auto impuesta por el presidente de Gobierno de prescindir de las grandes figuras. Manuel Chaves, presidente del PSOE y secretario general del partido en Andalucía, y José Blanco, vicesecretario general del PSOE y artífice de las campañas electorales que le han dado victorias consecutivas a José Luis Rodríguez Zapatero. El resto son apuestas menores, a pesar de la valía personal de algunos de los ministros elegidos. Dejan de serlo algunos que nunca debieron ocupar silla ministerial, pero eso es otra historia, porque no es momento de desguazar a los vencidos. La gran incógnita es la capacidad de Elena Salgado para hacerse cargo de la Economía de un país en crisis profunda que además tiene que cambiar su modelo económico.

El cambio efectuado por Zapatero indica dos cosas fundamentales. La primera, que las encuestas –y de eso sabe José Luis Zárraga el gurú demoscópico del presidente y director en la sombra de Público– empiezan a declinar un descenso imparable de la popularidad del presidente y de la intención de voto del partido. Y la segunda, que el pánico a un batacazo electoral en las europeas podría ser la premonición de un desastre en las municipales y en las generales. Se trata de medidas de emergencia para situaciones límite. Pero ya no quedan más cartuchos si la fórmula resulta fallida.

Para paliar efectos tan indeseados había que recurrir a un cambio no sólo de personas sino de sistema. Hasta ahora, con el viento de popa de un Partido Popular haciendo apuestas ideológicas y estratégicas radicales, y con la economía en la bonanza del ladrillo, bastaba con algunos gestos progresistas para aglutinar el voto de izquierda, cuando el presidente pronunciaba el grito de «que viene el lobo de la derecha». Ahora, con las colas de parados desbordando las veredas y un PP que intenta –sin mucho éxito– centrarse, la faena tiene que ser distinta.

No se imagina uno a Manuel Chaves y a José Blanco diciendo amén en la catedral del poder a las decisiones solitarias de Zapatero. Todo ha cambiado después del incidente de Kosovo. Nadie habla ahora de Carme Chacón que era la ungida para futuras promociones. Las relaciones con Obama se han reconstruido, pero ha quedado en evidencia que la soledad y el autismo con que el presidente ha dirigido el gobierno hasta ahora no será posible con los pesos pesados incorporados. ¿Sabrá cambiar a estas alturas Zapatero su tecnología política o es algo que está en su naturaleza por encima de las coyunturas?

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