¡Al abordaje!


MADRID, (ABC)

Hace justo un año, cuando agentes del CNI acudieron al Índico para pagar el millón largo de dólares a los piratas que tenían secuestrado al atunero Playa de Bakio, ya me lleve un buen disgusto.

Salvar la vida de los 26 tripulantes era primordial, pero dejar que los facinerosos se marcharan sin hacer el mínimo esfuerzo por interceptarlos me pareció excesivo.

Casi tanto como la satisfacción de nuestras autoridades. Lo de «fueron felices y comieron perdices» está bien en las bodas, pero en los crímenes, si el verdugo consigue su objetivo, es que la víctima ha quedado fastidiada.

Cierto que podía haber sido peor y que algún inocente perdiera la vida, pero eso no nos debe confundir. Afrontar estos retos en posición genuflexa, sólo contribuye a envalentonar a los malvados.

A los malos hay que hacerles llegar el mensaje de que sus acciones les puede costar la piel. Y cuanto más sangrante sea el recado, mejor. Por eso Sarkozy mandó asaltar hace unos días un yate francés capturado por los corsarios.

Comprenderán mi decepción cuando el Ministerio de Defensa explica cómo la fragata Numancia evitó el secuestro del carguero panameño MSC Lucía. Los nuestros pusieron en fuga al esquife pirata y persiguieron a los malandrines, que iban tirando objetos por la borda. Los interceptaron y pusieron manos arriba. Sólo les faltó arrestarlos,pero les pidieron la documentación y les dejaron seguir. Como si fueran guardias de tráfico.

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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