Luis del Val – Una estupidez neutralizada.


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

En primera instancia, una mujer sordomuda que le había dado una bofetada a su hijo de diez años por no hacer los deberes fue condenada a un alejamiento del menor de más de un año. En primera instancia. Pero, luego, los magistrados de la Audiencia de Jaén, gente que no sólo sabe leer y escribir, sino que ha superado unas oposiciones, corroboraron la tontada, porque, según ellos, los actos cumplían los requisitos de maltrato.

Menos mal que mi madre, a la que adoro, y yo, vivimos mi infancia cuando estos señores de la Audiencia de Jaén no ejercían, porque queriéndome mucho y habiéndolo demostrado a lo largo de toda su vida, alguna vez me concedió lo que pedía, una bofetada o una azotaína, que me podría haber alejado de mi madre no sé yo cuántos años.

Saber de leyes no significa ser un buen juez. En el fondo, un buen juez es un hombre con sentido común y, si sabe algo de Derecho, mucho mejor, pero intentar sustituir la norma legislativa sobre el sentido común conduce a estas aberraciones, que fueron neutralizadas en Consejo de Ministros, concediendo el indulto a la madre.

La inmensa mayoría de las personas que pueblan este país estamos en contra de los malos tratos a los niños y la inmensa mayoría de esas personas, que gozamos del respeto y el amor de nuestros hijos, es posible que hubiéramos ido a la cárcel si los magistrados de Jaén se hubieran enterado de que nos saltábamos a Rousseau, entre otras cosas, porque si sigues a Rousseau te puedes encontrar con un hijo ahogado, descalabrado o con la cabeza rota, y más vale una hostia a tiempo que una silla de ruedas para toda la vida.

Pero no se crea que la estulticia de Jaén es un caso aislado, sino el reflejo de una sociedad disparatada, donde la anécdota se confunde con la categoría, el fragmento con el meollo y el culo con las témporas, que hubiera dicho el Cela.

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