Francisco Muro de Iscar – Imprudentes y ciudadanos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Algo tendremos que hacer todos, cada uno de los ciudadanos de este país, si verdaderamente queremos salir de la crisis. Algo tendremos que poner de nuestra parte para evitar que los cuatro millones de parados se conviertan en cinco antes de terminar 2009. Cuatro millones de parados no son un dato; son cuatro millones de personas, de historias de frustración, de incapacidad para llevar una vida digna. Algo tendremos que hacer cuando los políticos no hacen lo que hay que hacer. Dicen que la prudencia es una virtud, pero la mayoría no la cultivan.

No es ejemplo de prudencia, todo lo contrario, decir que la salida de la crisis «no pasará nunca por un recorte de las políticas sociales mientras yo sea presidente». Rodríguez Zapatero sabe que, posiblemente, no podrá cumplirlo. No es prudente decir que no se aceptará nunca, como dicen el Gobierno y los sindicatos, que «no habrá despido más barato ni recortes de la protección social», cuando nadie puede garantizar que, cuesta abajo y sin freno, se puedan pagar las prestaciones sociales en un plazo razonable.

No es prudente descartar fórmulas innovadoras, como la propuesta por David Taguas, de un nuevo contrato de trabajo con costes de despido crecientes en el tiempo, hasta un máximo de 24 días, porque como no cambiemos algo vamos a acabar todos en el paro; no es prudente rechazar una rebaja de las cotizaciones a la Seguridad Social, como propone el ex ministro Gómez Navarro; no es prudente decir que las pensiones están aseguradas hasta 2025 cuando en un año hemos perdido más de un millón de cotizantes a la Seguridad Social y hemos sumado un millón más de desempleados. No es prudente hablar de futuro cuando nueve de cada diez nuevos parados de la Unión Europea son españoles. No es prudente estar como estamos y descartar un pacto de todos los partidos contra la crisis.

Y es igual de imprudente, o de soberbio, decir a los cuatro vientos -y, lo que es peor, estar convencido de ello- que «conmigo en el Gobierno, no se hubiera producido esta crisis». Lo ha dicho, se lo juro, el presidente Aznar en declaraciones al XL Semanal y se ha quedado tan satisfecho. La afirmación no se puede probar, pero, sobre todo, no tiene en cuenta un pequeño detalle: que los españoles decidieron en su día que no querían que José María Aznar les salvara de nada.

Por eso, entre el buenismo inútil de Zapatero, la arrogancia intemperante de Aznar y unos sindicatos domesticados por las subvenciones públicas, los ciudadanos tenemos que hacer algo para salir de la crisis. O lo hacemos nosotros, trabajando un poco más, creando, los que puedan, algún puesto de trabajo, apoyando a los que lo pierden, gastando con tacto, ahorrando un poco, votando con sentido común, incluso rezando lo que sepamos, o como esperemos que nos saquen los políticos de la crisis, vamos dados.

FRANCISCO MURO DE ISCAR

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