José Cavero – De peste en peste


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Los datos del paro del primer trimestre conocidos el viernes han dejado paso, con urgencia, a otra información igualmente preocupante y dramática: la peste porcina que llega de Méjico, y que a todos fuerza a la preocupación y el desaliento. Avanzamos en la lucha contra las enfermedades «de toda la vida», pero de vez en cuando surgen algunas nuevas que retan al los científicos a superarse en sus posibilidades.

Estos mismos días se ha llamado la atención sobre la malaria, una de las enfermedades más mortíferas de cuantas se tiene noticia, y de los avances que se vienen produciendo para su erradicación total. El. Dr. Pararrayo anunciaba que «su» vacuna es capaz de combatir hasta el 95 por 100 de las variedades que presenta esta enfermedad. Pues bien, ahora surge este nuevo virus, conocido por la gripe porcina, que está causando decenas de muertos en Méjico, y sobre gran peligrosidad advierten a los ciudadanos de todo el mundo. Puede convertirse en una pandemia, o enfermedad de alcance universal, y en unos pocos días hemos visto cómo forzaba a modificar los hábitos de conducta de los mejicanos: bocas tapadas, encuentros deportivos sin espectadores, cierre de colegios, cierre de universidades, cierre de iglesias, cierre de mercados…

En nuestro propio país, la todavía flamante ministra de Sanidad tiene una nueva preocupación añadida, que ya a primera hora de este domingo la forzaba a reunirse con sus colaboradores para adoptar las primeras precauciones y prevenciones. Ya hay alertas dirigidas a quienes llegan desde lugares de Méjico, o de Estados Unidos, y pudieran traer consigo, de manera latente, la enfermedad. Con toda probabilidad, en los días y semanas siguientes seguiremos escuchando hablar sobre esta nueva peste que aterra al mundo…

Pero es evidente que la peste porcina no tiene capacidad para liberarnos del otro riesgo del momento, la otra peste, en España: el paro galopante y creciente. No hay discurso o mitin de dirigente político que no aborde la cuestión o dé sus propias recetas contra una situación indeseable. En particular, Mariano Rajoy ha hallado en la crisis y sus efectos un extraordinario potencial contra el adversario que gobierna, que explota permanentemente. Rajoy asegura que no hay «solución socialista» a la crisis, y Zapatero rechaza «las recetas de la derecha», que parecen pasar por reducción de algunos signos de bienestar social de los trabajadores: abaratamiento del despido, recortes de la protección social…

En apoyo de las tesis de Rajoy acude el ex presidente Aznar, quien proclama en un libro nuevo que él sí sabe cómo salir de la crisis. Por ejemplo, sostiene Aznar que se equivocan todas las políticas que se basan en el incremento del déficit y de la deuda o en el proteccionismo. Y se explica: Si a una crisis económica con mucho desempleo, con escaso consumo y con pérdida de confianza en el sector financiero se le introduce además la carga financiera de un endeudamiento excesivo, será más complicado salir.

A mí no me gusta la política de endeudamiento. Abrir el sistema de financiación autonómica ha sido un error y un disparate político. La actual crisis económica se añade a una crisis política de fuerte contenido institucional, dice también. Y una preocupación personal de Aznar: «me llama la atención la obsesión de cierta gente conmigo. Debe ser difícil vivir con tanto odio», reflexiona este Aznar consciente de lo mal que cae a una buena parte de sus compatriotas.

JOSE CAVERO

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