Cayetano González – Francia y ETA


Mayo de 1996. El Gobierno de Aznar acababa de tomar posesión tras la victoria electoral y el nuevo ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, celebra una cumbre en Madrid con su homónimo francés, Michel Debré para estrechar lazos y pedir a Francia que ayude más en la lucha contra el terrorismo. Al comenzar la reunión, el ministro galo le pregunta con cierta displicencia a su colega español por qué había afirmado con toda rotundidez el día anterior en una entrevista que la cúpula de ETA estaba en Francia. Mayor le contesta que «porque llevamos sufriendo cuarenta años el terrorismo de ETA, lo conocemos bien y tengo la seguridad que es así».

Al cabo de muy pocas semanas, el ministro español le devuelve la visita a su colega francés en París y en la víspera de esa nueva entrevista hay una importante operación policial contra ETA en Francia en la que son detenidos varios dirigentes etarras que ocultaban entre sus pertenencias uniformes de gendarmes y pasaportes franceses falsificados. A Michel Debré no le queda otro remedio que decir a Mayor Oreja: «tenía usted razón». Valga esta anécdota para hacerse idea del escaso o nulo conocimiento en algunos casos y desinterés en otros que las autoridades galas han mostrado históricamente en relación a la lucha contra ETA.

Lo políticamente correcto es decir que la colaboración entre Francia y España en la lucha antiterrorista funciona muy bien. Eso no siempre ha sido así. Sino que se lo pregunten a Felipe González cuando tuvo que cantarle las cuarenta al mismísimo Mitterrand. Es verdad que desde hace unos años, la mejor contribución que ha hecho Francia en esa lucha es dejar trabajar en suelo galo a las Fuerzas de Seguridad del Estado, que son las que han llevado a cabo la mayor parte, por no decir todas, las operaciones policiales de envergadura contra los miembros de ETA en su fase de investigación, localización y seguimientos. Lógicamente, las detenciones, materialmente hablando, las han tenido que hacer la Policía Judicial francesa una vez que la Guardia Civil o la Policía Nacional les llevaron casi de la mano al lugar donde estaban los etarras. Algunos miembros de ETA han declarado tras ser detenidos que si Francia hubiera querido, habrían acabado con ellos en cuarenta y ocho horas. ¿Por qué no ha sido así y nos hubiésemos ahorrado los españoles mucho sufrimiento?

El Presidente de la República, Nicolás Sarkozy, se encuentra desde ayer de visita oficial en nuestro País y con toda seguridad, la colaboración en la lucha antiterrorista será una de las cuestiones principales que se traten en las reuniones con Zapatero y entre las diferentes delegaciones ministeriales. Sarkozy, que antes de Presidente ha sido ministro del Interior, ha dejado bien clara su firme determinación por ayudar a España a conseguir la derrota de ETA. Bienvenida y agradecida sea esa ayuda, como seguramente Francia hubiera agradecido la ayuda de España en el hipotético caso de que los terroristas corsos hubieran asentado hace cuarenta años sus «reales» en territorio español, cerca de la frontera, para pasarla siempre que quisieran y matar en el país vecino.

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