José Luis Gómez – A vueltas con España – Los líos de Madrid


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Visto desde Barcelona, dice un editorial de «El Periódico de Catalunya», no deja de sorprender que los periódicos madrileños pongan la lupa en los asuntos periféricos y no denuncien con idéntico entusiasmo el pésimo funcionamiento democrático de una comunidad que no para de producir escándalos de corrupción. Se refiere obviamente a la Comunidad de Madrid, donde los actos oficiales del Dos de Mayo, día de la Comunidad de Madrid, han puesto de manifiesto el tremendo guirigay que se traen PP y PSOE e incluso sus facciones internas. Razón no le falta a la prensa catalana al resaltar esta situación institucional anómala en la capital de España, que parece empeñada en no dar precisamente ejemplo al resto de España.

La guerra abierta entre populares y socialistas arranca del modo abrupto en que Esperanza Aguirre cerró la comisión de espionaje de la Asamblea de Madrid y se solapa con el interés del líder del PSM, Tomás Gómez, por abrirse paso en esas tremendas broncas madrileñas donde ni siquiera es fácil llevar golpes y que alguien lo cuente. Aguirre siempre tira por elevación, ya sea para atacar a los suyos –entre ellos, Ruiz Gallardón y, en menor medida, Mariano Rajoy– o para coquetear con sus adversarios, empezando por José Blanco. Son tales los líos personales que se traen que a veces pasa a un segundo plano el fondo del problema para poner los focos en los falsos abrazos y en los desplantes. Y se juega políticamente hasta con los muertos, como sucedió hace un par de meses en el homenaje institucional a las víctimas del 11-M.

El ambiente de la Comunidad de Madrid es irrespirable pero hay que reconocerle a su presidenta su capacidad de enredo para jugar con quienes desde la Oposición, desde su propio partido o desde el Gobierno central intentan ir al fondo de las cuestiones, ya sean el espionaje, el caso Gürtel, la crisis interna de Caja Madrid o cualquier otro asunto. Ella siempre sale a flote en Madrid, aunque es verdad que pagó un alto precio en el resto del país al fracasar en su intento de arrebatarle la batuta del PP a Mariano Rajoy, que por momentos también le baila el agua. Puede explicarse que el socialista Tomás Gómez actúe a veces tan a la desesperada, quizá impotente ante lo que pasa ante sus ojos, pero aún así se equivoca al mezclar los líos de Madrid con los actos institucionales, que en una democracia deben ser de todos.

JOSE LUIS GOMEZ

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído