Francisco Muro de Iscar – Soluciones para la crisis.


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Escucho en la SER un par de iniciativas empresariales que merece la pena compartir. Por un lado, una empresa norteamericana, de Miami, creo, ha montado un tour de visitas a casas embargadas que se ofrecen a precios excepcionalmente buenos. Es decir, usted se sube a un autobús -también se puede hacer por barco para mansiones que tienen salida directa al agua- y en una mañana o una tarde se recorre veinte o treinta casas de las que cualquiera se puede convertir en dueño por la mitad y hasta una tercera parte de lo que valían hace un año. El asunto parece que está haciendo furor. Se da salida a las viviendas y se solucionan un montón de problemas. No lo dijeron, pero es de esperar que los bancos concedan las correspondientes hipotecas en términos justos y sin demasiados problemas.

La otra idea es española, de un «casi» joven empresario que organiza encuentros entre empresarios de intereses comunes para buscar clientes, proveedores, encontrar o ampliar la red comercial, etc. en un rato. Todo se prepara previamente a través de una web en la que los interesados dejan su retrato robot, sus intereses y sus necesidades, de forma que a la reunión se va como a esas citas entre solteros en las que uno puede hacer diez contactos en una hora. De momento es algún ayuntamiento el que ha financiado estos encuentros empresariales y parece que los resultados han sido muy positivos.

No se si deberíamos sustituir el debate del estado de la nación por una feria de solucionadores de la crisis donde los ministros y los diputados pudieran entrevistarse con alguien que tenga una idea para crear empleo o para facilitar el trabajo de las empresas, para agilizar los pagos pendientes de las Administraciones Públicas o para acabar con el déficit sin subir los impuestos. Todo menos más discursos con la misma cantinela y más medidas que no llevan a ninguna parte.

Sabíamos que las Administraciones públicas españolas están entre las que peor pagan de Europa, pero no conocíamos el dato de que mientras en España el plazo medio de pago de esas deudas es de 150 días, la media europea está en los 67 días, que es una cifra mucho más razonable. Lo mismo se puede decir del fracaso universitario: según los expertos el coste anual de ese superfracaso, que pagamos los contribuyentes, es nada menos que del 0,75 del PIB. Para solucionar una buena parte de la crisis no hay que pedir que las Administraciones públicas hagan lo que deben. Bastaría con que pagaran lo que deben en un plazo prudencial. Y si los que fracasan en la Universidad no siguieran gastando del bote público, es decir, si recuperáramos al menos el 0,50 del PIB, la crisis sería menos crisis.

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