Esther Esteban – Más que palabras – El vídeo del miedo… y la vergüenza.


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Un skinhead que en alemán dice que la «homosexualidad es una enfermedad»; un sacerdote de procedencia eslava que afirma que «en Europa sólo hay sitio para una religión» o un empresario español que propugna el despido libre son algunos de los fotogramas del vídeo electoral del PSOE, que bajo el lema «El problema no es lo que piensan, es lo que van a votar», se ha presentado como aperitivo al arranque de la campaña electoral de las europeas.

Los socialistas han vuelto a sacar a pasear al «doberman» utilizando el viejo recurso del miedo a la derecha. Una derecha homófoba, xenófoba que se identifica con la pena de muerte y que, por mucho que se empeñen, no tiene nada que ver con lo que representa en nuestro país el partido de Rajoy. Mal tienen que andar las cosas en las encuestas cuando los socialistas vuelven a sus viejas tácticas, olvidando que ya en alguna otra ocasión se le volvieron en contra y contribuyó a desalojarles de la Moncloa.

Si lo que pretenden es arrancar un puñado de votos de la izquierda mas radical, de esa que se mueve a golpe de efecto visceral tal vez les compense, pero de esta forma se alejan del centro político, de ese que -según todos los expertos- es el que hace ganar o perder unas elecciones. Sólo desde una óptica sectaria o extremadamente demagógica se puede hacer pensar a los votantes que el PP es un partido de extrema derecha similar, por ejemplo, al del francés Le Pen.

La mayor parte de los ciudadanos españoles le piden a sus representantes públicos que se alejen del extremismo en cualquiera de los ámbitos sociales o políticos. Por eso resulta casi ofensivo hacernos creer que esos mensajes de homofobia, xenofobia o intolerancia religiosa, son equiparables a algunos de los postulados de los populares. Claro está que el miedo es libre. Pero, ya se sabe que quien siembra vientos desata tempestades. Ha comenzado la cuenta atrás del 7-J y depende de la sensatez de los partidos que sea una campaña sucia, de esas que ofenden a la inteligencia, o por el contrario didáctica y pedagógica que sirva para explicar lo que nos jugamos en nuestra cita electoral.

No nos pueden pedir una alta participación y que las urnas se llenen de nuestros votos si al final ellos se lo quieren guisar y comer y, de paso, llevarse por el camino la dignidad de las instituciones democráticas. Estos ataques barriobajeros no son ni siquiera pan para hoy, sólo hambre y desesperanza en la cosa pública para mañana.

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