Esther Esteban – Más que Palabras – Ruido en Ferraz.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Tardó tres días en dar la cara y ni un pizca de autocrítica y mucho menos intención de entonar el mea culpa. El presidente del Gobierno interpretó ¡por fin! el resultado electoral del 7-J ante los suyos y lo hizo a su manera, advirtiendo a los populares que las elecciones no sirven para cambiar nada en la Carrera de San Jerónimo, ¡menuda novedad!, y mostrándose confiado en que su apoyo electoral sigue siendo tan amplio que le permitirá mantenerse cómodamente como inquilino de La Moncloa.

Ni una alusión al descenso de votos de su partido, incluso en sus principales feudos, ni tampoco al erróneo planteamiento de la campaña que le ha permitido a Mariano Rajoy alzarse con la victoria. Zapatero ha salido a la palestra después de que el nerviosismo en las filas socialistas sea cada día más evidente y esté meridianamente claro que la procesión va por dentro. De entrada está claro que en Ferraz, hasta ahora monolítico, empieza a haber ruido y se constata la existencia de dos almas y no precisamente gemelas.

Se palpa que las estrategias de Blanco y Pajín son diferentes y que, como suele ocurrir en estos casos, la más vulnerable lleva las de perder. Sería injusto culpar a Leire Pajín de todos los males, pero es mejor señalarle a ella con el dedo acusador que tirar por elevación hacia arriba y que fuera «Dios», el «number one», el cuestionado. Sea como fuere a Zapatero la derrota se le ha indigestado de la peor forma posible, y no sólo porque se haya escondido como el mal perdedor, sino porque se le esta revolucionando el gallinero y ya son muchos los que critican su forma de actuar en estos tiempos de tribulación.

Si de muestra vale un botón, léase con atención lo que dice Felipe González de los errores de la campaña y del más que probable cierre de Garoña en contra de los criterios del Consejo nuclear, según los cuales la central puede permanecer abierta otros diez años sin que eso suponga un déficit en la seguridad. Si a eso le unimos que la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha pasado de ser la estrella ascendente de su partido a estrellarse un día sí y otro también, o el escandaloso caso Chaves, esconder la cabeza debajo del ala no es ni saludable ni conveniente.

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