Charo Zarzalejos – Tiempos de frío


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Media España está en alerta naranja por el temporal de calor. Eso ocurre cuando el sol pierde el pudor, saca pecho y, en un alarde innecesario de fortaleza, achicharra todo aquello que no logra esquivarle. Y así, en tiempo de máximo calor, el Gobierno, una semana después de las elecciones, nos anuncia tiempos fríos, muy fríos. Que la opulencia se había escondido, lo sabíamos todos; pero el panorama que pusieron encima de la mesa las vicepresidentas Salgado y Fernández de la Vega es, y nunca mejor dicho, para echarse a temblar.

¿Qué ha ocurrido para este baño de realismo? ¿Dónde ha quedado el bálsamo que iba a producir el Plan E? Hasta el momento, ni una sola de las previsiones optimistas del Ejecutivo se han cumplido. Los expertos lo advertían. Ahora por mucho que se rebusque, los expertos ni siquiera matizan las pésimas previsiones. Es lo que hay.

Vienen tiempos de frió y hay que prepararse para acoger semana tras semanas noticias de las que dejan el ánimo helado. En medio de este inmenso iceberg, se suben los impuestos de gasolina y tabaco, porque o se recauda o las cuentas públicas estallan como globos. Habrá quien diga que estas subidas se deben a la mala gestión del Gobierno, otros que son insuficientes. Como siempre, habrá opiniones para todos los gustos. Me considero incapaz de establecer un juicio. Lo que sí hay que dar por seguro es que esta subida es el comienzo de otras subidas, esas que van a afectar de manera directa a la clase media que, como siempre, ha sido y es el colchón que frena la caída al abismo.

¡Ojala¡ la receta para los tiempos fríos fueran estas subidas. Pero, no. Que el Estado recaude algo más de dos mil millones gracias a los coches y a los fumadores sirve para salir del apuro, pero la dimensión de la situación, con seguridad, va a requerir de otras medidas. Por lo pronto, un cambio radical de discurso, porque aquí ya nadie está para optimismos bobalicones y, a continuación, arriesgarse a ser antipático, porque cuando se sufre una enfermedad severa la curación exige siempre de un punto de sufrimiento que luego, cuando llega la curación, se olvida, se da por bien empleado.

Y es a lo que hay que estar atentos. ¿Qué va a hacer el Gobierno además de las subidas fiscales ya anunciadas? ¿Qué golpe de magia tendrá previsto el Presidente para afrontar unos tiempos para él llenos de soledad por mucho que ejerciten la geometría variable?

Hoy más que nunca parece insoslayable un gran acuerdo nacional, con implicación directa de las autonomías para, juntos, compartir austeridad, sacrificios y riesgos políticos, aún cuando las soluciones que pudieran salir de este amplio acuerdo no reflejen al cien por cien las recetas de cada cual.

El PP no se debería negar ni dificultar ese consenso nacional, pero no hay que engañarse. Quien debe liderarlo es el Gobierno, quien debe escuchar es el Gobierno, quien debe reconocer que se ha equivocado en sus previsiones de hace apenas unos meses es el Gobierno. Y lo debe hacer basándose en el argumento explicitado por el Presidente cuando, valorando los resultados del 7-J, recordó a Rajoy que él seguía estando en la oposición y que quien estaba en Moncloa era él. En la misma medida que tiene razón, tiene responsabilidad.

CHARO ZARZALEJOS

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