José Luis Gómez – A vueltas con España – El decisivo papel de las cajas.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Las cajas de ahorros representan algo más de la mitad del sistema financiero español, objetivo que han alcanzado de la mano de la democracia, ya que fue a partir de los años 73-74 y, especialmente, 1977, cuando se inició un proceso de reforma y liberalización de la banca que dio paso a la equiparación funcional de las cajas con los bancos. Por lo tanto, habrán tenido sus problemas, algunas se habrán politizado en el mal sentido de la palabra, pero en su conjunto no han conseguido un mal resultado, en términos de cuota de mercado, al tiempo que han contribuido al desarrollo social y cultural de España; desde luego, mucho más que los bancos, que en el mejor de los casos beneficiaron a sus accionistas.

Conviene no perder de vista ciertas cosas porque estos días se está hablando con tal frivolidad de las cajas de ahorros que parecen poco menos que un pim-pam-púm, para mayor gloria de la banca privada. Si algunos quieren cargarse las cajas pueden estar en su derecho, pero todos debemos saber que la crisis pasará en algún momento y que si nos llevamos por delante las cajas, cuando vuelvan las vacas gordas toda la leche será para los accionistas de los bancos privados. No nos olvidemos, en ese sentido, de que las cajas crean mucho empleo directo e indirecto, y que lo hacen básicamente en sus comunidades y ciudades de origen, donde a la vez repercuten los beneficios de su gigantesca obra social.

Una cosa es apartar de las cajas a quienes han metido la mano o la pata y otra muy distinta hacerlas desaparecer. Las fusiones pueden ser necesarias en algunos casos, pero un Estado de las autonomías fuerte debería ser capaz de mantener al menos una caja de ahorros por comunidad. Aquellos que están dibujando desde Madrid un mapa de cajas a tres años vista con solo 12 entidades, frente a las 45 actuales, atentan de frente contra la economía de muchas ciudades de España y amenazan con hacer un Estado más desigual, del que, a la larga, saldrán fortalecidos los dos o tres de siempre.

Ahora que el sector financiero aguarda la llegada del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) -menudos palabros que utiliza la nueva ministra de Economía para hablar del fondo de rescate-, es un buen momento para debatir sobre el fondo de la cuestión, más allá de sacarle brillo al último ratio en el que las cajas patinan. ¿O acaso no lo hacen ciertos bancos, que ya ni sede tienen en propiedad pero que siguen en el mercado? ¿Por qué no empezamos por aflorar la magnitud del agujero de las entidades financieras españolas, de modo que vuelva el crédito al mercado, en vez de cargarnos buena parte de la mitad del sistema financiero? Hoy por hoy no hay tanto un problema de liquidez, como de solvencia, debido a la desconfianza que hay entre unas entidades y otras.

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