Victoria Lafora – Espías que se espían.


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

¡Menudo lío el que tienen montado en el CNI! Al margen de chivatazos y denuncias sobre compras de cosechas de patatas, la imagen exterior del Centro puede quedar desprestigiada como el Gobierno no ataje esta sarta de despropósitos que está llenando de ridículo a una institución clave para la seguridad del Estado.

Tanto el ministro del Interior como la responsable de Defensa, Carme Chacón, ratificaron en su cargo al director Alberto Sainz, al que se acusa de utilizar dinero y medios públicos para sus aficiones favoritas. Las denuncias han salido de dentro de «la casa», son agentes del CNI los que están filtrando las fotos trucadas de Saiz pescando en Senegal y los que le acusan de usar aviones de la Fuerza Aérea. Los que siguen respetando su autoridad dentro del Centro aseguran que su director ya compareció en el Congreso, que explicó esos viajes y que incluso aportó las facturas de las excursiones de pesca y caza, que se repartieron entre sus señorías.

Teniendo en cuenta que estamos a una paso de que salgan a la luz, en esta vergonzosa lucha interna, secretos de Estado de mayor enjundia, nada impide a Saiz hacer públicas esas facturas que no van a dañar la seguridad de la Nación, si no todo lo contrario. Ultimamente no hay quien consiga ver una factura, con el cuidado con que se guardan para desgravar el IVA.

En cualquier caso, la situación de los servicios de inteligencia es insostenible. ¿Cómo se puede confiar en un centro de espionaje que no es capaz de averiguar quienes son los agentes que, desde dentro, están minando el prestigio de la institución por discrepancias con la línea marcada por la dirección?

Puede alguien imaginar que en el Mossad o en la CIA ocurriera algo parecido sin que rodaran cabezas o algo más. ¿Cómo van a facilitar información sensible sobre terrorismo los servicios de inteligencia serios y solventes al CNI sabiendo que sus agentes filtran a los medios que su director emplea espías para limpiar su piscina?

El CNI ha prestado un servicio imprescindible a la democracia en su lucha contra ETA, contra el terrorismo islámico y contra el golpismo de extrema derecha. Sus agentes, guardias civiles y militares se han infiltrado en ETA, han vigilado a sus propios compañeros del Ejército y no se merecen el descrédito. Si Saiz no es capaz de controlar el CNI debe ser inmediatamente relevado.

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