Rosa Villacastín – El Abanico – La Familia Real se aprieta el cinturón.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Como no están los tiempos para hacer alarde de lujos innecesarios, los miembros de la familia del Rey, tan sensible a los gestos, han optado por tomar algunas medidas que si bien es cierto que en nada cambian su forma de vida, sí son bien vistas por la ciudadanía, especialmente por aquellos que se han visto obligados a reducir drásticamente sus gastos por culpa de la crisis o del paro que afecta ya a cuatro millones y medio de personas.

Que don Juan Carlos, doña Sofía, los Príncipes de Asturias y las Infantas se instalen en el Palacio de Marivent diez días después de lo que suele ser su costumbre, o que los perros de la Reina ya no coman los piensos que habitualmente comen porque son caros y difíciles de adquirir en los supermercados de Mallorca, ni quita ni pone rey, pero sí denota cierta preocupación por una crisis que tiene a la mayoría de los españoles con el corazón en un puño.

Sí es efectivo, en cambio, que reduzcan las salidas al mar con el «Fortuna», que dan una imagen un tanto frívola de quienes están obligados a predicar con el ejemplo, y que además cuestan un dineral. Sólo llenar el depósito vale ya 26.000 euros, eso sin contar la cantidad de miembros de la Guardia Civil y de la Policía que se movilizan cada vez que alguno de los miembros de la familia pone un pie en la calle o en la cubierta del famoso yate.

Supongo que con esta medida lo que se trata es de evitar una polémica que se reaviva cada verano, o al menos desde que en el 2000, un grupo de grandes empresarios vinculados al sector del turismo, decidieran regalar al Rey un yate, que ya entonces costó la friolera de 3.000 millones de las antiguas pesetas, el triple de dinero de lo que supuso aquel mismo año la partida presupuestaria que el Estado destina a la Casa Real. Un regalo que fue muy criticado en su día porque como bien dice el refrán «nadie da duros a pesetas», y menos que nadie los empresarios que forman parte de la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares, quienes lo justificaron argumentando que invertir en la Familia Real es siempre una inversión segura. El tiempo les ha dado la razón, aunque habrá quien piense que todos estos no son más que gestos hacía la galería, pero precisamente porque vivimos en un país donde el turismo es una de sus mayores fuentes de ingresos es por lo que habría que esforzarse un poco más en dar una imagen de cierta normalidad, a pesar de la que está cayendo, o precisamente por eso.

Me consta que hay gente que preferiría que en vez de que los Reyes vayan cada verano a Baleares fueran a otros lugares de España, donde también necesitan de su apoyo, pero volvemos a lo de siempre, al enorme costo de estos desplazamientos, que conllevarían además el acondicionamiento de palacios y residencias. Un gasto que habría que estudiar si se pueden permitir, pero si compensa, lo mejor que pueden hacer es poner manos a la obra, ya que el momento que atravesamos bien merece el esfuerzo de todos, también de los políticos y de los ciudadanos, y si tienen que quedarse sin vacaciones, que se queden, los ciudadanos se lo agradecerán.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído