Andrés Aberasturi – El falso esfuerzo del Gobierno.


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

El lenguaje de los políticos resulta siempre fascinante porque nunca sabes a qué carta quedarte, dicen una cosa y su contraria y al final consiguen lo que realmente parecen pretender: que uno no se entere de nada. En esta línea se expresaba la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cuando anunciaba la aprobación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (que vaya usted a saber lo que es exactamente) durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: a pesar de que el sistema financiero español tiene una «probada solvencia», algunas entidades podrían «tener dificultades en los próximos meses». O sea, que si aun teniendo nuestro sistema financiero esa «probada solvencia» algunas entidades podrían tener dificultades, imagínense lo que sería sin la solvencia estuviera menos probada.

Total: nueve mil millones más por ahora pero con un techo de endeudamiento que puede alcanzar los noventa mil millones. Y eso, hay que insistir, en un sistema de probada solvencia. ¿Y qué dice la oposición? Pues lo de siempre: que no es más que un parche y que no va a servir para nada; lo que no dice -al menos públicamente- es lo que habría que hacer, que solución proponen, su receta.

Y el problema, me temo, va a seguir siendo el mismo: que le dinero que están haciendo bancos y cajas con tanta inyección, allí se queda durmiendo el sueño de los injustos y no llega ni por casualidad a las pymes, a los autónomos o a las familias; sigue, por tanto, siendo un dinero especulativo y no productivo y quiero imaginar que al menos alguien controla con criterio e independencia. Eso es lo más preocupante porque la tendencia de los que ostentan el poder es la de creer que son ellos los poseedores del dinero y no sus administradores.

Hace muy poco días no recuerdo qué ministro/a volvía a repetir una expresión que me saca de quicio: «el gobierno esta haciendo un gran esfuerzo*» A ver; el Gobierno no hace el menor esfuerzo porque el esfuerzo lo hacemos todos y cada uno de los españoles -y más que vamos a hacer- pagando impuestos dentro de poco hasta por respirar. El Gobierno administra nuestro dinero, el de todos, de forma que si ahorra en una partida o aumenta el gasto en otra, ni se esfuerza en la primera ni es generoso en la segunda porque tira con pólvora ajena, con euros que no son sus euros sino los de todos. Aquí no hay más dinero que el de los españoles que por mil caminos, directos o indirectos, llega al Gobierno y este administra de una forma u otra. El problema grave ahora es que este Gobierno está gastando incluso el dinero que no tiene, el dinero que le llegará, se supone en su momento y hace exactamente lo mismo de lo que nos acusan a los ciudadanos: vive -y gasta- por encima de sus posibilidades -que son las nuestras- y por tanto está apostando no ya con nuestro dinero sino con el que se supone tendrá de nuestros hijos. Que toda una generación llegue la vida social ya con deudas, es duro y debería ser evitable en la medida de lo posible. Pero una vez más, decir estas cosas es hablar en el desierto. Y eso que aun no se ha comenzado a financiar todo el sistema autonómico, que esa va a ser otra.

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