José Cavero – El techo del gasto.


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Con el debate y aprobación de la propuesta del Gobierno de techo de gasto para 2010, han dado comienzo las negociaciones de cara a la discusión, y en su caso aprobación, de los Presupuestos Generales del Estado, una tarea que en los últimos años se ha hecho más y más difícil por la falta de un socio estable que le otorgue los votos que le faltan para conseguir la mayoría absoluta en el Congreso. El año pasado lo logró merced al apoyo de BNG y PNV, pero este último grupo se pasó a la oposición más radical tras verse desplazado del Gobierno en Euskadi por la coincidencia de Patxi López (PSE) y Antonio Basagoiti (PP).

De manera que, ya desde esta primera aproximación al «techo» del gasto, había gran expectación sobre el eventual socio coyuntural que pudiera sumar el PSOE. Y ya hemos visto lo complicado que le ha resultado: primero, con un acuerdo de IU-ICV, que duró apenas media docena de horas, que hubiera significado la elevación de impuestos para las rentas más altas, y que fue sustituido por el compromiso de CiU de abstenerse para permitir que la cuestión saliera adelante, hacia su siguiente punto de debate, que será el Senado. Los convergentes se abstuvieron y también lo hicieron IU-ICV, además de ERC y BNG. Sólo Coalición canaria y UPN dieron su apoyo a la propuesta del Gobierno de reducir en un 4,6 por 100 el gasto aprobado el año precedente y situarlo en 182.000 millones de euros para 2010. Precisamente, ese acuerdo inicial con IU-ICV y la rectificación inmediata, originaron una gran parte de las críticas que tuvo que escuchar el Gobierno de Zapatero y Elena Salgado, sobre todo en las intervenciones del PP. Pero también desde la izquierda se dirigieron críticas mordaces al PSOE gobernante. Joan Ridao, por ejemplo, señaló lo paradójico que resulta que, en estos tiempos de crisis, no paguen más aquellos que tienen mucho más, y reclamó una reforma fiscal que mejore la progresividad del sistema, distribuya de manera más justa el esfuerzo fiscal y permita captar más recursos. Todo un programa que le brinda la izquierda.

En el bando opositor, fue Cristóbal Montoro el encargado de vapulear al Gobierno: culpa a los socialistas gobernantes, y en particular a Elena Salgado, de llevar a España a su mayor ruina. «Nos trae penuria, recesión, paro y subida de impuestos»… Pero, finalmente, la propuesta sobre el techo del gasto salió adelante, incluso con mayor margen del que se esperaba, aunque en medio de críticas muy generalizadas.

Elena Salgado anticipó la política que se aplicará el año que viene: una política de austeridad, en la gestión del gasto público, salvo en gasto social y productivo. Salgado volvió a mostrarse levemente optimista sobre la evolución de la crisis. Dijo que la enérgica respuesta de los gobiernos y los bancos centrales parece que empieza a surtir efecto y el deterioro de la economía mundial pudiera estar tocando fondo. Pero no se salvó de críticas, ni siquiera de quienes, con su abstención, daban el visto bueno a la propuesta de techo de gasto.

Sánchez Llibre, de CiU, además de anunciar que su grupo estaría en contra de cualquier subida de impuestos que graben las rentas salariales medias y el tejido empresarial español, se refería a la gestión del Gobierno frente a la crisis calificándola «de una pasividad tremenda, y de una falta de reacción ante los problemas que ha dado como resultado un preocupante incremento del paro».

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