Cayetano González – El PNV y la Ertzantza.


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, ha mostrado su malestar y el de su formación política por lo que considera una campaña insidiosa, alentada o al menos consentida desde el actual Gobierno vasco del lehendakari López en connivencia con algunos medios de comunicación, a través de la cual se sugiere que en el pasado, la Policía Autónoma Vasca no se empleó a fondo en la lucha contra ETA. Para Urkullu, «la gota que derramó el vaso» de esa campaña la vertió el propio López cuando el pasado día 20, al finalizar la manifestación que se llevó a cabo en Bilbao tras el asesinato del inspector de policía Eduardo Puelles, dijo que «aquí se ha acabado la impunidad».

Que la Ertzantza, desde que se puso en marcha en 1981, no se ha empleado a fondo en el combate contra ETA es un hecho que puede ser corroborado, por ejemplo, analizando la cifra de detenciones de terroristas, de desarticulación de «comandos» llevados a cabo por este Cuerpo de Policía y comparándolos con los que ha hecho la Guardia Civil o el Cuerpo Nacional de Policía. La cuestión, sin embargo, no es esa, sino: ¿por qué ha sucedido eso? Y a esa pregunta no responde el actual máximo dirigente del PNV, quizás, porque sería aceptar algo demasiado duro para él: ha sido el propio PNV y no la Ertzantza, el que durante estos últimos treinta años no ha buscado ni ha querido la derrota de ETA. Lo cual es perfectamente compatible con decir que el PNV es un partido que condena y repudia el uso de la violencia para conseguir objetivos políticos. Pero existen unos lazos sentimentales.

Si Urkullu no quiere responder a la pregunta de ¿por qué la Ertzantza no se ha dejado la piel en la lucha contra ETA?, hagámoslo otros por él. Muy sencillo: si yo fuera ertzaina y viera que el partido que está en el Gobierno vasco se reúne con ETA y pacta con la banda terrorista echar por ejemplo al PSE y al PP de las instituciones vascas, como hizo el PNV en los meses previos a la firma del pacto de Lizarra en 1998, dejaría la pistola tranquilamente en la funda. Si yo fuera ertzaina y viera que el entonces lehendakari Ibarretxe -máximo responsable de la Ertzantza- se reúne con toda naturalidad en Ajuria-Enea y además hace ostentación de ello con Batasuna, el brazo político de ETA, entonces seguramente pediría la baja en el Cuerpo. Si yo fuera ertzaina y oyera decir al consejero de Interior, tras la detención de un miembro de ETA durante la «tregua-trampa» de 1998 que, por estar en «tregua», habría que compensar a la banda terrorista por esa detención, entonces ya no se lo que haría ni con la pistola ni con la placa ni con nada.

Estas y muchas cosas más son las que han ido pasando a lo largo de estos años en el País Vasco en relación con la Ertzantza. La culpa no es de los policías autónomos, que además han sido objetivo en numerosas ocasiones de la propia banda terrorista. La culpa está en sus responsables políticos, siempre del PNV, que les han dado, como mínimo, un pésimo ejemplo, cuando no algo más. Aceptar eso es muy duro para Urkullu. Pero al menos, que deje hacer a los nuevos responsables del Gobierno vasco y de la Ertzantza y que no adopte encima el papel de novia despechada. Eso ya no cuela.

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