Francisco Muro de Iscar – Las reformas que tendrán que hacer.


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Yo no sé si el Gobierno no se atreve a enfrentarse con los sindicatos por temor a una huelga general, que es lo único que le faltaba. Tampoco sé si la patronal es «el diablo» y su único objetivo – el de «todos» los empresarios españoles- es enriquecerse salvajemente a costa de los pobres trabajadores. Ignoro si Almunia, la OCDE, la Unión Europea, Manuel Pizarro, Cristóbal Montoro, Juan Velarde, Tamames, algún que otro Premio Nobel y compañía son unos «descerebrados» que proponen inauditas reformas del mercado laboral y de otras estructuras básicas de la economía española. Pero como alguien no le meta mano a esto, el panorama amenaza ruina.

Basta darse un paseo por la calle para ver centenares de locales vacíos con el cartel de «se alquila» o que anuncian «últimos días», no de las rebajas sino del negocio. Esta mañana un camarero de la zona centro me comentaba el dato: estamos sirviendo unos 150 desayunos menos cada día. Es cierto que hay alguna gente de vacaciones, pero el dato es rotundo. Si mañana desaparecieran las obras públicas del Plan E, las cifras del paro se dispararían. ¿Está en marcha ya el Plan F, G, H, I?

El IPC lleva cinco meses en tasas negativas y el consumo está cayendo en todos los sectores. El Banco de España es el último en pedir reformas en el mercado laboral para acabar con la rigidez de la vigente negociación colectiva «que tiende a exacerbar la segmentación del mercado de trabajo» y hace crecer el paro. Es posible que Miguel Angel Fernández Ordóñez se haya convertido en un peligroso activista de la derecha, pero el Gobierno debería reflexionar, aunque sea superficialmente, sobre si hay algo de verdad en lo que dicen casi todos.

Postergar el diálogo social hasta septiembre -y eso en el caso de que la patronal «pida perdón» por su «deslealtad»- y no afrontar ya el debate sobre las reformas estructurales necesarias es ahondar en la crisis y hacer más difícil la salida. El ministro Corbacho ha perdido el crédito. Los sindicatos, también. Pretender, como dice Fernández Toxo, que el empleo lo tiene que seguir generando la construcción es andar más perdido que Wally. Las reformas se acabarán haciendo porque son imprescindibles. Hay que ser imaginativos para poner las condiciones básicas para que en lugar de EREs, cierres de empresas y hundimiento del colectivo de autónomos, se creen las condiciones necesarias para que empresarios y autónomos puedan apostar por la creación de empleo. Eso va a exigir sacrificios a todos. Pero los que se hagan mañana serán mucho más dolorosos que los que se podrían hacer hoy si hubiera voluntad política.

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