José Cavero – Cambio de tendencia en la economía


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Algunos observadores y empresarios han advertido qué diferente es el clima con el que se ha llegado a estas vacaciones estivales de agosto de 2009, frente a las de hace un año. En agosto de 2008, «el cielo caía» sobre todos los sectores y actividades, y todos los pronósticos señalaban que al regreso de las vacaciones, todo estaría mucho peor, inevitablemente. Y así sucedió: como en el famoso principio, todo lo que podía empeorar, empeoró. En esta ocasión, un año más tarde, no es que las cosas hayan florecido de manera generalizada. Pero ya hay algunos indicios y primeras demostraciones de que, como suelen decirnos los políticos, «lo peor ya quedó atrás», y lo más grave de la crisis, o su fondo, han sido rebasados y superados, por fortuna. Incluso algunos más optimistas llegan a proclamar que «los brotes verdes parecen florecer». Por lo menos, algo de eso sucede «en el imaginario colectivo de los consumidores». Según informaba este mismo lunes el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la confianza de las familias ha registrado en julio su mayor subida desde que arranca la actual serie en 2004 por la mejor percepción tanto de la situación económica actual como de las expectativas de futuro. ¿Hace subir el optimismo el comienzo de las vacaciones estivales? Tal vez ayude. Pero lo cierto es que el Indicador de Confianza de los Consumidores del Instituto de Crédito Oficial (ICO) se ha incrementado en julio en 9,7 puntos, hasta los 76,1 puntos, con lo que cierra su quinto mes consecutivo al alza. Según el ICO, la continuidad de esta mejora de la confianza iniciada en marzo y que le ha llevado a recuperar los niveles de febrero de 2008, puede anticipar que las caídas del consumo privado y del PIB se moderarán en los próximos trimestres, lo que también sería coherente con las mejores expectativas sobre ahorro y compra de bienes de consumo duradero manifestadas este mes por los encuestados. No obstante, el indicador todavía está lejos de sus máximos, alcanzados a principios de 2005 en torno a los 98 puntos o, mirando a fechas más próximas, en abril de 2007, cuando tras alcanzar las 94,4 unidades empezó una acusada tendencia a la baja. Un empeoramiento que le llevó al mínimo histórico marcado en julio de 2008 en los albores de la peor fase de la actual crisis en 46,3 puntos. Pero la mejoría es evidente, y que las perspectivas vienen mejorando mes tras mes también son claras: de los 46 puntos de julio de 2008 a los 76 puntos de julio de 2008 va un camino de dificultades inimaginables y extraordinariamente severas, pero finalmente superadas.

Claro que la factura del bache ya sido, también, descomunal, y que, en esa materia de arreglar las vías destrozadas, todo está por hacer. Hay, evidentemente, un lucro cesante ya irreparable, en empresas que se vieron obligadas a cerrar o a disminuir actividades para sobrevivir, y hay, sobre todo, un número de parados abrumador, que ha crecido hasta límites insoportables en el último año transcurrido.¿Cuánto tiempo se tardará en recuperar la bonanza económica de los doce-quince años anteriores a la crisis? Y todavía hay presuntas de más difícil solución: ¿habrá servido para algo, como para evitar caer en los mismos errores, durante un tiempo largo? Estos días, por ejemplo, se nos ha relatado que los grandes jefes de la banca americana pretenden aumentar sus salarios en un 20% ¿nunca habrá tope para las aspiraciones de los «amos del mundo»?.

JOSE CAVERO

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído