Julia Navarro – Escaño Cero – Y llegará el otoño


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Creo que Trinidad Jiménez está desempeñando con acierto su cargo de ministra de Sanidad, aunque les confieso que no termino de entender la decisión de las autoridades sanitarias de no seguir contabilizando los casos de gripe A. Y no se contabilizan por la sencilla razón de que ya no se hacen análisis específicos para saber si se padece la gripe A salvo que uno llegue a «urgencias» de un hospital en un estado lamentable.

También me parece que no se está dando información precisa sobre el tan traído y llevado Tamiflu, que a lo que parece es el único medicamento que combate la maldita gripe A. Y es que vengo leyendo en algunos periódicos europeos informaciones sobre algunos de los efectos adversos de éste medicamento. Ya sé que los medicamentos curan pero que también tienen efectos adversos en algunos casos, pero resulta que en nuestro país no nos han informado al respecto.

En todo caso me parece positivo que la ministra éste logrando algo tan importante como coordinar a todas las Comunidades Autónomas para afrontar ésta pandemia, y al menos hasta el momento no ha habido ningún consejero de sanidad autonómico que se haya salido del guión. Pero la gran incógnita es que va a suceder a partir de la llegada del otoño cuando se espera que la gripe A actué con virulencia, porque será un momento critico en el que veremos si la descentralización tan absoluta de la sanidad tiene «puntos negros» ante situaciones como las de una pandemia.

El Estado de las Autonomías tiene ventajas pero también algunos inconvenientes, por ejemplo que la sanidad o la educación no son iguales en todas las Comunidades Autónomas, y lo que es peor y es que al estar transferidas el ministro de turno apenas tiene instrumentos, más que sus dotes de persuasión, para lograr que los consejeros autonómicos sigan sus indicaciones.

En mi opinión la ministra Trinidad Jiménez tiene mano izquierda suficiente para lograr armonizar una acción conjunta de todas las consejerías de sanidad, pero siempre es un riesgo.

Ya sé que a algunos les va a parecer fatal lo que voy a escribir a continuación, peor creo que hay asuntos como son la sanidad o la educación en los que el Estado debería de tener la última palabra, el último control. Cualquier que viaje por España sabe que no es lo mismo la sanidad catalana que la extremeña, o los colegios públicos gallegos que los de La Rioja. De manera que se ha roto ese principio de que todos tenemos los mismos derechos independientemente de dónde hayamos nacido o tengamos nuestro lugar de residencia. Ya digo que nuestro sistema sanitario se va a tener que confrontar con una pandemia. Esperemos que el sentido común impere y que a la ministra Jiménez le dejen hacer su trabajo.

JULIA NAVARRO

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