Fernando Jáuregui – De la Vega en el ojo del huracán


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Hay en España quien critica los ya tradicionales viajes agosteños de María Teresa Fernández de la Vega a países iberoamericanos. Lo cierto es que estas giras, en las que suele prepararse la intervención del país de que se trate en la siguiente «cumbre» iberoamericana –la próxima, en noviembre, en Estoril (Portugal)–, suelen tener algunos hitos de interés. Pero también de riesgo político. Ahora, la «número dos» del Gobierno de Zapatero se prepara para iniciar, tras Costa Rica, Brasil y Paraguay, la etapa colombiana, en momentos en los que la nación, a causa del proyecto de instalación de bases militares norteamericanas en territorio de Colombia, está en medio de un huracán político que afecta a todo el continente. Hasta el punto de que Hugo Chávez, el presidente venezolano, cuyas malas relaciones con la Colombia de Uribe son siempre amenazadoras de la estabilidad en la región, ha llegado a hablar de una posible «guerra en Sudamérica» derivada de la instalación de unas bases que lo cierto es que han disgustado a más de un Estado iberoamericano.

Resulta difícil pensar que Fernández de la Vega pueda eludir en su visita hablar de una cuestión que constituye la máxima preocupación para Uribe, pero también para los Estados Unidos de Obama, que ve peligrar su política de acercamiento a América Latina. Claro que las amenazas de Chávez, cuyo carácter volcánico se deja mostrar a la menor ocasión, no pueden tomarse siempre en serio, pero constituyen la muestra de una escalada verbal que preocupa en las cancillerías occidentales, comenzando por Washington y continuando por Madrid. ¿Qué instrucciones lleva la vicepresidenta? ¿Contentar a Uribe con el apoyo español -al fin y al cabo, también en España hay bases norteamericanas, lo mismo que en varios países europeos–? ¿Tratar de mediar entre Chávez, amigo al fin y al cabo de España, pese a los exabruptos ocasionales, y Obama, con quien Zapatero trata de convertirse en interlocutor privilegiado?

No consta que en el encuentro con Chávez del ministro español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, hace menos de dos semanas, se hablase del tema. Pero la diplomacia guarda muchas carpetas secretas, y España trata de jugar un papel muy destacado en América Latina, no sólo a través de sus inversiones económicas, muy importantes, sino también en política. Ahí está la oferta de Zapatero para mediar en la crisis hondureña, que Fernández de la Vega ha reiterado en este periplo al costarricense Oscar Arias, aunque sin mucho resultado visible. Y ahí está la función que el Gobierno español pueda interpretar en el tsunami entre los bolivarianos y Colombia, con el brasileño Lula y el mexicano Calderón nadando entre dos aguas.

Es el momento en el que, procedente de Asunción, Paraguay, y tras entrevistarse con Lula, este viernes llega a Bogotá Fernández de la Vega, perseguida, para colmo, por la polémica interna desatada por sus declaraciones anunciando, antes de que lo hiciese el propio fiscal, que la Fiscalía recurrirá la sentencia del «caso Camps», archivándolo. Cierto es que hay que elogiar el coraje político de la vicepresidenta, que sale a dar la cara cuando ningún otro miembro del Gobierno Zapatero, incluyéndole a él mismo, está disponible para contestar a las preguntas de los periodistas. Pero también es cierto que una cierta improvisación, por decir lo menos, es palpable en esta actuación de la «número dos» del Ejecutivo español. ¿Hay también improvisación, precipitación, en este recorrido por varios focos de interés en América Latina? Quién sabe: lo comprobaremos cuando, en las próximas horas, la vicepresidenta de cuenta -porque, contra lo que otros hacen, ella no rehuye el bulto ante las cámaras y los micrófonos_ del contenido real de este periplo, tan conveniente o inconvenientemente finalizado en Colombia.

fjauregui@diariocritico.com

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