Carlos Carnicero – Rita Barberá en el ojo del huracán.


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Decía «El bigotes» que a la alcaldesa de Valencia le regalaba bolsos porque era una tía muy maja, y además le gustan las marcas caras. Ella se indigno, promovió alharacas y amenazó con las penas del purgatorio a quien le relacionara con la trama Gürtel. Pues bien, Rita Barberá tiene y va a tener un problema, porque en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), una asociación que reúne a los ayuntamientos españoles para aportar soluciones a problemas comunes, justo en la época en la que Rita Barberá fue presidenta, han aparecido facturas por valor de más de un millón de pesetas pagadas a empresas de la trama Gürtel, pero no se encuentran los contratos correspondientes suscritos ni el tipo de servimos que supuestamente estas empresas realizaron. O bien esos contratos no existieron nunca o bien alguien los ha hecho desaparecer. Cualquiera de las dos únicas hipótesis posibles, independientemente de la acciones penales que puedan motivar contra la actual alcaldesa de Valencia, meritan una explicación suya, que es inaplazable, puesto que ella, como presidenta de la asociación, era la máxima responsable del funcionamiento del organismo.

No sería de extrañar que en los próximos días se personen como acusación cualquiera de los municipios representados en la asociación para pedir explicaciones de lo ocurrido, porque los fondos que manejaba y maneja esa asociación deben estar controlados por los organismos allí representados.

La trama Gürtel, o mejor dicho, el conocimiento sobre la misma, se asemeja cada día más a una inmensa mancha de aceite, a una marea negra que alcanza cada vez unas dimensiones mayores y que explicarían el tren de vida y la cantidad de dinero que manejaban las empresas de Correa y las filiales o asociadas en la Comunidad de Valencia. Esta ampliación de conocimientos de la trama de corrupción aledaña al PP, está siendo investigada por el Tribunal Supremo y casi media docena de jueces y organismos jurisdiccionales. Mientras tanto, la reacción del PP no es depurar responsabilidades políticas internas sino acusar al estado español de ser un estado policial. Tantos jueces, fiscales y policías corruptos han en España como podría deducirse de las acusaciones del PP? Mariano Rajoy no solo está haciendo el ridículo sino que está cavando su tumba política.

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