José Cavero – Cien días de lehendakari López


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El propio Patxi López, lendakari, Antonio Basagoiti, como impulsor y apoyo del Gobierno socialista vasco, y Xabier Urkullu, líder del PNV, se han visto estos días invitados a opinar obre los cien primeros días de un lendakari llamado López, que llegó a Ajuria Enea, sobre todo, para enmendar treinta años de peneuvismo beligerante. ¿Están todos satisfechos o todo lo contrario? Desde luego, los más insatisfechos siguen siendo, como desde el primer día del «vuelco electoral», los nacionalistas de Urkullu, que mantienen la secreta esperanza de recuperar lo que les corresponde, el Gobierno autónomo vasco, en atención a que son la fuerza hegemónica del parlamento, con 30 votos, cinco más que los socialistas, que, sin embargo, cuentan con los votos populares.

¿A éstos les compensa el Gobierno socialista al que dan apoyo? Tan sólo a medias, según puede deducirse de las manifestaciones efectuadas recientemente por alguno de sus dirigentes, no tanto Basagoiti, como algunos personajes secundarios que probablemente esperaban percibir mayores réditos personales. Les compensa, en cambio, en lo esencial: la lucha contra la banda ETA es visible y han terminado los tiempos de un PNV que cultivó, e incluso ahora mismo desde la Oposición, sigue cultivando una cierta ambigüedad en sus mensajes ideológicos.

Pero, donde el PP expresa su enfado es con lo que sigue ocurriendo en la Diputación de Alava, que se mantiene en poder del PNV pese a las insistentes reclamaciones «peperas». «Es imprescindible que el cambio llegue a ese territorio», reclama también Basagoiti. «Nos habían dado su palabra y no la han cumplido». Y lo que añade a continuación: que ese diputado general del PNV que se mantiene en Alava esté abriendo mayores desconfianza. «Ha sido un escollo que espero que se recupere pronto». Pero de igual manera, confía el PP en ver aprobada la ley lingüística por cuya virtud se siga potenciando el euskera, pero sobre todo, que no se acose al castellano. Y más decisiones y medidas contra la crisis, en materia de grandes infraestructuras e inversiones… Dicho de otro modo: al PP le parece que al PSE gobernante le falta concretar el proyecto educativo, una política económica, algunas infraestructuras, pero que tampoco se puede pedir mucho más al cabo de los cien primeros días, y después de tres décadas de peneuvismo.

Y en cuanto al lendakari López, ¿a qué aspira? Primero, a poder agotar una legislatura complicada y escasa en apoyos. Segundo, en seguir consolidando su imagen de lucha, hasta desterrarlos, a los violentos, en cualquiera de sus formas. «No vamos a parar hasta desterrar de las calles a los violentos», proclama, por más que en medios jurídicos se discuta si, por ejemplo, es mantenible la decisión de cerrar las herrikotabernas en las que se exhiben fotos de etarras. Se discute si son o no espacio público y si son legítimos los mensajes que acompañan a esas fotos.

Entre las aspiraciones de López hay una más: que el PNV regrese al redil anterior a su desplazamiento del Gobierno de Vitoria y vuelva a dar su apoyo al PSOE en el Congreso de los diputados* Ese puede ser el precio de la diputación de Vitoria.

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