Victoria Lafora – Cien días de coraje


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Cien días son los que lleva un tal López, que no es del PNV, al frente del gobierno vasco. Cien días intentando demostrar a los violentos que algo ha cambiado en Euskadi, que ya no vale todo, que las fotos de las etarras no son un adorno en los bares, que los ilegalizados no van a tomar la calle porque la calle es de los demócratas. Algo tan obvio, tan evidente pero tan desconocido para muchos ciudadanos de Bilbao, Vitoria o san Sebastián.

Eso se llama convicción y coraje democrático y puede hacer mucho bien a la sociedad vasca y, sobre todo, al sector que ha vivido protegido por escoltas y encima rechazado por sus vecinos porque no era «uno de los nuestros». El socialista Patxi López, comenzó su mandato con un acto simbólico: acompaño a la viuda de un guardia civil, asesinado por ETA, en el aniversario del atentado que le costó la vida. Era la forma de dejar patente a quien iba a defender, a las víctimas.

ETA no ha dado tregua este verano. Ha sido una demostración a los suyos de que puede matar y lo hace. Las palabras mas duras, las más eficaces y contundentes han sido las del lehendakari Patxi López. Y, por primera vez en un dirigente vasco, sin la coletilla de la reivindicación independentista como solución a la violencia.

El viernes, en su comparecencia para hacer balance de sus cien días de gobierno, López habló de tres «lagrimas negras» y citó los nombres de los asesinados por ETA en Bilbao y Palma de Mallorca. Pero no habrá negociación ni diálogo, sino lucha policial sin tregua ni descanso. Respondió a preguntas de los periodistas, ahora que estamos viviendo la intolerable moda de los comunicados grabados enviados por mensajero. Volvió a reiterar que su objetivo es desalojar de la calle a los violentos.

El PP le apoya. El portavoz parlamentario Leopoldo Barreda no ve ningún riesgo para el pacto que suscribieron, pese al encono de ambos partidos en la política nacional y advierte al PNV que no se haga ilusiones de recuperar la lendakaritza. Queda pendiente, y como discrepancia, el cambio en la Diputación de Alava que los populares reclaman insistentemente y que el PSOE se toma con calma para no encrespar más los ánimos en el Congreso en Madrid, donde están tan cortos de votos.

Ahora solo falta que el Lehendakari tome en Euskadi iniciativas en el terreno económico más valientes y menos improvisadas que las de Zapatero, que impulse el tejido industrial vasco y dará la vuelta a las encuestas que tan mal lo recibieron porque preferían un acuerdo PSOE-PNV.

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