Fermín Bocos – El parto del Constitucional


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Lo peor de los partos es la espera. En dicho trance, todos los temores suelen encontrar asiento. Lo estamos viendo estos días en la vigilia-de elefante, por cierto, del fallo del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña.

En Cataluña, suena el olifante. Los Montilla, Carod Rovira, Artur Mas, Maragall, los mismos que se aprovecharon de la frivolidad con la que Zapatero se conduce en la política para forzar la máquina institucional y fletar un «Estatut» ajeno a la Constitución, ahora tocan a rebato. Se escuchan voces apocalípticas. Caso de sentencia desfavorable, Benach, el presidente del Parlament, pronostica ¡nada menos que una «crisis de Estado». Mas y los demás -Montilla incluido-, dicen que un tribunal no puede tumbar lo que ha sido refrendado por los ciudadanos. Olvidan que la legitimidad del TC emana directamente de la Constitución -aprobada por abrumadora mayoría de los ciudadanos, incluidos los residentes en Cataluña-, y, puestos a olvidar, tampoco recuerdan que dos de cada tres catalanes con derecho a voto pasaron del actual Estatut cuando hace tres años fue sometido a referéndum.

Tarradellas, López Raimundo, Solé Tura, Miquel Roca o Pujol nunca habrían llevado a Cataluña al registro político de confrontación con el Estado en el que se encuentra. También es cierto que Felipe González nunca nos habría embarcado, como si lo ha hecho Zapatero, en un proceso del que sea cual sea el signo del fallo del TC ya sabemos que está creando una tensión política tan fuerte como innecesaria. Máxime en tiempos en los que los ciudadanos que no se dejan comer el tarro por los políticos más que por el parto del Tribunal Constitucional están preocupados por la crisis económica, el paro o la posibilidad de perder el empleo.

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