Andrés Aberasturi – ¿Un pacto en educación?


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

El problema es que lo han dicho tantas veces tantos y con tantas fórmulas, que ya no resulta demasiado creíble, pero el presidente Rodríguez Zapatero -que daba la impresión de padecer el inventado «síndrome post vacacional»- nos volvía a decir que lo peor de la recesión y la destrucción de empleo, o sea, la crisis, ha quedado atrás aunque aun nos aguarden meses difíciles. El resto fue más de lo mismo. Si uno no estuviera ya escamado por los años, creería que tal vez sea posible esa oferta de dialogo primero con el PP y con el resto de las fuerzas políticas para consensuar de una vez un proyecto serio de educación y aclarar el eterno conflicto de los recursos energéticos. Podría ser, pero me temo que nos vamos a encontrar con otra oportunidad perdida.

La mayoría de los comentaristas pondrán seguramente el acento en la subida de algunos impuestos (seguramente en el IVA) y en la tan traída y llevada Ley de Economía Sostenible que, una vez más, me quedé con las ganas de saber qué es exactamente; por toda explicación el Presidente dijo que «se trataba de incentivar ese nuevo modelo de crecimiento que debe generar confianza en todos». Y miren que yo estoy deseando confiar, pero nadie hasta ahora me ha dicho en qué exactamente. Seguimos a la espera y volvemos al comienzo.

Dos ofertas, dos, de diálogo: una para la educación y la otra para el modelo energético. Dos problemas que vienen coleando prácticamente desde la transición y a los que nunca se ha dado una respuesta unitaria.

En el tema de la educación, el panorama es verdaderamente desolador: cada partido, cuando ha estado en el poder, ha cambiado el modelo y encima, generalmente, para mal. Uno de los caballos de batalla en la pasada legislatura fue la dichosa Educación para la Ciudadanía a la que se opuso el PP globalmente y de una forma desaforada desde mi punto de vista ya que el problema no es la asignatura sino determinados textos, como ocurre con la Historia de España sin que esto parezca preocupar demasiado.

Partiendo de ahí y de que las cosas se han calmado un poco, resulta absolutamente fundamental que el buen talante metafísico de Gabilondo sea capaz de aunar voluntades y tomarse en serio un tema que es la base de nuestro futuro como sociedad. Nadie mejor que un profesor de universidad, como es el ministro, sabe con que preparación llegan nuestros jóvenes a las facultades: para echarse a llorar. Y nadie mejor que un Gobierno que se proclama de izquierdas, para poner de una vez la Formación Profesional en el lugar digno que nunca tuvo. Para llegar a esa realidad que hoy sigue pareciendo lejana, el PP tiene la obligación moral de contribuir desde la tolerancia lo mismo que el PSOE tendría que renunciar a excesivos toques «progres» que no sólo no son necesarios sino que dificultan el entendimiento. ¿Tan difícil les resulta hacer algo unidos? Me temo que sí y más aun con la educación transferida a las autonomías. Me da lo mismo; esta vez no renuncio a la esperanza de que igual suena la flauta y piensan en el futuro y no en las elecciones.

Del diálogo sobre el modelo energético, quien se tiene que bajar del burro es el Gobierno y plantearse seriamente -y no con eslóganes- que la alternativa nuclear es hoy por hoy necesaria y más en un país tan escaso de recursos como el nuestro. Reflexionar y rectificar no solo es cosa de sabios y de ex presidentes.

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