Charo Zarzalejos – En el ruedo.


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

El PP, con Mariano Rajoy al frente, parece estar dispuesto a dar el do de pecho. Se ha interiorizado en la calle Génova «el ahora o nunca» y la potente maquinaria de los populares trabaja ya con intenso ritmo. Otra cosa -siempre es así y para todos- es que acierten, es que logren trasladar a la opinión pública que, efectivamente, son una alternativa fiable y capacitada, que sean capaces de crear el suficiente clima de empatía con esa mayoría necesaria para llegar a Moncloa.

Convencidos de que «España no se agota en Madrid», el PP ha organizado una estrategia peripatética; es decir, una estrategia consistente en recorrer el país, incluidos sus núcleos más pequeños «para sembrar». El modelo de la campaña de Galicia, en la que hasta las vacas recibieron propaganda, creen que es el adecuado «y tener presencia en los medios regionales y locales es tan efectivo cómo abrir un periódico de tirada nacional».

El periplo se ha iniciado en Valencia, que no es precisamente una aldea y sí una especie de símbolo de la era Rajoy. Allí se celebró el Congreso y allí se gestó el famoso caso de los trajes de Camps. En Valencia, el PP tiene y mantiene un extraordinario poderío y, para hacerlo más visible, el PP ha optado por iniciar allí el curso político. En el mismo ruedo en el que Rajoy proclamó su confianza en el Presidente valenciano y que ayer reiteró. En el acto se notaron las heridas. Camps, Rita Barberá las tienen todavía abiertas, pero ninguna de ellas justifica que se afirme que en España se vive en un régimen de terror. No es verdad.

La siguiente gran cita será en la localidad sevillana de Dos Hermanas, cuna -una de ellas- del potente socialismo andaluz. La iniciativa no deja de ser un gesto de audacia, un alarde de fuerza para un partido que hace poco más de un año vivió momentos de extraordinaria convulsión interna.

Más allá de los contenidos programáticos, de las propuestas más o menos claras que surjan de las filas populares, de las sobreactuaciones o de las carencias, hay un hecho objetivo y cierto que debe ser tenido muy en cuenta por el PSOE y es que a día de hoy el PP, cómo organización política, es un partido fuerte, cohesionado, una importante maquinaria. Esto es imprescindible para afrontar no sólo la tarea de Oposición, sino para encarar los procesos electorales próximos.

Si a esta realidad objetiva el PP añadiera el acierto a la hora de elaborar las prioridades; la inteligencia suficiente para no meterse, más allá de lo necesario, en debates que pueden volverse contra ellos, o simplemente aburrir a los ciudadanos; si su alternativa fuera presentada con nitidez y entendible para la mayoría; si atinan a compaginar principios con flexibilidad; si logran trasladar serenidad y certezas, habrá que concluir que ha logrado colocarse en la senda acertada.

Hoy el PP se siente fuerte pero, ojo, porque el PSOE no es cualquier cosa, aunque ahora sea un partido subsumido por el Gobierno, o mejor dicho por el hiperliderazgo del Presidente del Gobierno, que aún cuando hoy se le nota enredado en una crisis sin precedentes, no ha perdido sus dotes de mago. Y la magia, ya se sabe, deja a los espectadores con los rostros absortos.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído