Charo Zarzalejos – ¡Vaya semana!


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

En Moncloa había ilusión con el periplo americano del Presidente. El viaje en cuestión llegaba en un momento en el que cualquier toma de aire era bienvenida. Además, nuestra presencia en el G-2 y el encuentro con Obama eran un conjunto de circunstancias objetivamente buenas para el país, en la medida que confirmaban nuestra presencia en el club de los importantes, aunque todavía no estemos en listado oficial de los integrantes de pleno derecho, y se recomponían unas relaciones rotas durante demasiado tiempo. Sin embargo, un posado _y por tanto, deliberado y voluntario_ ha echado agua al vino.

La foto de la familia del Presidente con el matrimonio Obama ha sido la «cuestión», la gran «cuestión» que a todos nos ha tenido entretenidos y que en Moncloa ha supuesto un auténtico disgusto y para el Presidente y su mujer un muy mal trago, en parte por el mal cálculo realizado. ¿Puede sorprender que se tomen fotos -y se distribuyan- de un encuentro con el hombre más poderoso de la tierra?. ¿No es demasiado arriesgado querer preservar la intimidad cuando se acude a un país en el que, dados los acontecimientos, había más fotógrafos que adoquines? Dejando al margen estas dudas razonables, lo único que está de sobra es la crítica soez y el escarnio que en muchos foros se han realizado. En términos políticos, constatar, una vez más, que la política está sujeta a imprevistos, que las sorpresas se producen cuando menos se espera y que el control absoluto de la situación es objetivo casi imposible.

El periplo americano del Presidente, y de todos los demás presidentes que con él han coincido, se ha visto además sacudido por la constatación de cómo Irán ha tomado el pelo a quienes querían ver en el régimen señas de buena voluntad. Resulta que está enriqueciendo uranio en una segunda planta y que en poco más de un año podría tener lista una auténtica amenaza nuclear. Que Irán tenga en sus manos la posibilidad de fabricar bombas de enorme alcance y de un poder destructivo inimaginable, pone fuera de sitio parte de la política exterior de Obama, que como es lógico y plausible apuesta por el entendimiento como mejor arma para el equilibrio internacional.

Dicho eso, la desfachatez de Irán ha servido para propiciar otra foto, esta sí, realmente importante. Obama, Brown y Sarkozy juntos comparecieron ante los medios de comunicación mundiales para mostrar su rechazo a los planeas iraníes, compartiendo así un liderazgo no escondido, en el que algún día debería estar España. Esta foto de los tres mandatarios ha sido «la foto» de la semana, la realmente importante y la que nos pone en alerta ante los acontecimientos que pueden producirse. A mí, y creo que a muchos españoles, nos gustaría ver a nuestro Presidente compartiendo ese liderazgo, de manera que Irán sepa hasta qué punto nosotros también estamos en contra de sus trucos y de sus arsenales.

Pero sorpresas ha habido para todos. También para el líder de la Oposición que, en plenos preparativos del acto de Dos Hermanas, se ha visto sorprendido por un informe policial, ya antiguo, que de nuevo recrea el caso Gürtel. Rajoy es de los que cree que esta filtración no será la última. Ante esta situación, el PP debe medir sus pasos, calibrar bien sus palabras, ser prudente a la hora de lanzar sospechas y acusaciones y admitir que algunos de sus miembros, cuando menos, han tenido amistades impresentables. En paralelo, y para saber todos el terreno que pisamos, es urgente que se levante el secreto del sumario, que se sepa quién o quiénes y en qué contexto se ordenó o se inició esa investigación policial, que fue desdeñada no solo por el Tribunal Superior de Valencia, sino que tampoco mereció la atención del Tribunal Supremo.

Es importante que la Justicia llegue hasta el final y que lo haga en tiempo y hora. No puede ser que este asunto, ni otros muchos, aparezcan y desaparezcan como el Guadiana, no puede ser que la incertidumbre se adueñe del tiempo y que pasen los meses blandiéndose sospechas. Si algo hay que preservar son las garantías que consagran nuestro sistema jurídico, en el que hasta el criminal más criminal tiene derecho, no solo a un juicio justo, sino a la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario. Estos principios son de aplicación universal y por lo tanto también al Partido Popular, o a cualquier otro partido que pudiera verse en circunstancias similares.

Naturalmente este informe policial da mucho juego político. Al PP le llena de dolores de cabeza y abastece de munición a sus adversarios, de ahí que la celeridad de la acción de la Justicia tenga un valor prioritario. Si no cabe el escarnio y la zafiedad a la hora de enjuiciar la foto de la familia del Presidente, menos aún condenar de antemano, y esto con independencia de que nunca ningún político debería prestarse a colegueos tan pringosos como los existentes en el PP de Valencia.

La semana que hoy acaba bien podría titularse «!vaya semanita¡» y acaba, como bien saben, con la subida «moderada y temporal» de impuestos y la contradicción, al menos aparente, de que una chica de 16 años es sujeto de especial protección por parte de sus padres, cosa que comparto, pero madura y libre como un pájaro para zafarse de sus progenitores y acudir ella solita a realizarse un aborto.

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