Julia Navarro – Escaño Cero – El pensionista.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Yo creo que nos toman el pelo, y nos tratan como a niños bobalicones. Me refiero a los «poderosos», esos «poderosos» de los que habla Zapatero, pero que no son a los que el presidente sube los impuestos. Y es que mientras hay un debate internacional, en que participan los grandes lideres políticos, sobre la necesidad de poner freno a esas primas, bonos y pensiones millonarias de los altos directivos de los bancos, nos encontramos que estos directivos continúan haciendo de su capa un sayo, es decir continúan cobrando primas, bonos y pensiones millonarias, tan millonarias que resultan una bofetada para los miles de ciudadanos de este mundo que están sufriendo los efectos de la crisis que provocaron desde Estados Unidos unos cuantos banqueros desaprensivos.

Lo cierto es que la crisis la estamos pagando las víctimas, es decir los ciudadanos de a pie, los ciudadanos que no cobramos bonos, ni primas, ni incentivos por trabajar. Porque los Gobiernos han acudido al rescate de los bancos con nuestro dinero, el dinero de nuestros impuestos, y en el caso de España nuestro Gobierno ya ha anunciado una subida de impuestos precisamente a los ciudadanos de las clases medias, porque los otros, las grandes fortunas, esos tienen su dinero en las Sicav o en paraísos fiscales, o tienen equipos jurídicos capaces de lograr que no paguen ni un euro a las arcas públicas.

Y mientras todo esto pasa, mientras nos dicen que un día de estos van a limitar el cobro de bonos y primas escandalosas a los directivos de los bancos, aquí nos desayunamos con que uno de los grandes bancos españoles «jubila» a uno de sus directivos con una pensión anual de tres millones de euros. Como el recién jubilado tiene 55 años, echen cuentas.

Naturalmente un banco privado, dirán algunos, puede hacer con su dinero lo que le venga en gana, pero claro como bien ha dicho el ministro Corbacho que luego no salgan los banqueros a pedir que se congelen las pensiones o se abarate el despido. Y es que resulta inmoral que quienes han establecido un sistema en el que los directivos cobran cifras millonarias, luego tengan la desfachatez de pedir que seamos los ciudadanos los que nos apretemos el cinturón, los que nos rebajemos los sueldos o los que renunciemos a las prestaciones sociales.

A la entidad bancaria en cuestión, el BBVA, le ha faltado sensibilidad. Con una crisis tan tremenda como la que estamos viviendo, en la que muchos pensionistas malviven con lo que cobran cada mes, tenemos noticias de que en nuestro país hay quienes se jubilan cobrando tres millones de euros, y eso provoca una indignación general. Y también una pregunta ¿por qué el Gobierno en vez de limitar esas practicas, y sobre todo subir los impuestos a los poderosos, se dedica a apretar el bolsillo de los contribuyentes de siempre, o sea de la clase media?

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