Pedro Calvo Hernando – Se rien de todos nosotros


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Ya no sé qué pensar de esta gente del Gürtel y demás espacios infinitos. El pobre Mariano Rajoy de nuevo aguanta una insubordinación tan estruendosa como la de Francisco Camps, que en el parador de Alarcón y después del parador se ha reído, o lo ha intentado, de todos los españoles, valencianos incluidos, y también incluido su jefe Rajoy. No se han venido abajo las vigas del Estado democrático cuando el todavía presidente de la Generalitat valenciana decía aquello de que en Alarcón no hablaron de dimisiones de Costa, Rambla y compañía sino de la necesaria dimisión de Zapatero por haber llevado a España -dice- a la catástrofe. Peor que cuando a Rajoy le preguntaron por lo de Valencia y respondió que Valencia entera estaba con Madrid para su designación como sede olímpica. También don Mariano se reía así de los españoles, aunque en otra medida. No sé si los lectores se habrán percatado de que estos chicos tienen una desmedida afición a reírse de todos nosotros, en lugar de explicarnos lo que han hecho y en lugar de dimitir en masa.

A mí no me gusta que se rían de mí, pero al fin y al cabo, yo no soy nada más que un ciudadano suelto que anda por la vida como si tal cosa. Pero me sorprende que el Gobierno, los partidos, los grandes medios de comunicación y los titulares de los resortes políticos y sociales no se sientan aludidos en esa sinfonía de risas y se queden tan panchos ante tanta desfachatez y tanto cachondeo, a la espera de la próxima, que será hoy mismo, que será todos los días, si nadie hace nada por impedirlo, o por salir al paso, o por decirles que hasta aquí hemos llegado, o que en ningún país democrático suceden estas cosas, o que en ninguna democracia el que unos pocos se rían de todos los demás sería absolutamente intolerable.

Cuando yo conocí y traté al señor Rajoy, éste era una persona bastante razonable, con un juicio crítico agudo y hasta divertido, al que no se le ocurría hacer y decir cosas como las que luego comenzó a hacer y decir. Yo quiero enviarle el cordial mensaje de que vuelva a ser quien era, que eso valía y que esto no vale.

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