José Cavero – El futuro de Gallardón, en el aire


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Río rompe el corazón a Madrid, Río roba el corazón a Madrid, Río rompe el corazón de Madrid, dicen los principales titulares de tres de los diarios que se publican en Madrid este sábado, y en todos los cuales y en los restantes se dedican muchísimas atenciones al acontecimiento social y deportivo de la tarde del viernes en Copenhague, Río, Chicago, Tokio y Madrid. Definitivamente, la corazonada no funcionó para los madrileños y españoles todos, y el carisma, o los argumentos de Lula de Silva triunfaron o se impusieron sobre los de los restantes jefes de Estado y Gobierno convocados a la reunión del Comité Olímpico Internacional. Alguno de los invitados a hablar en este trance, como el mismísimo Gallardón, invitar a seguir soñando con una candidatura para 2020. Pero es bastante improbable que él mismo puedan prolongar por tanto tiempo sus sucesivos mandatos de alcalde de la Villa. Es más probable que él y su partido convengan en la necesidad de proceder a un relevo, y que también lo intente el adversario socialista.

Las candidaturas alternativas de París y Roma, ya anunciadas para aspirar también a la cita de 2020, hacen muy difícil la consecución de la designación, por acaso funcione el refrán de que «a la tercera va la vencida», o el argumento empleado por Esperanza Aguirre de que Madrid es la única capital europea que aún no ha tenido Juegos olímpicos. Un argumento similar al que empleó Lula para conseguir que Río vaya a ser, finalmente, la primera ciudad de países iberoamericanos que organice unos Juegos Olímpicos mundiales.

Lo cierto es que el sueño se quebró, y que Gallardón ya no tiene excusa para ocuparse de otros asuntos y problemas que le son propios, y a los que sólo ha podido dedicarse «a medias» en la última temporada: el relevo del presidente de Caja Madrid, por ejemplo, las obras interminables y fatigosas de Madrid, la espectacular deuda de casi ocho mil millones de euros que viene acumulando el ayuntamiento de Madrid, y que lo convierte en el más endeudado de toda la Nación. Gallardón ha podido tener un paraguas que le ha librado de otras atenciones y críticas, pero que se le ha terminado abruptamente. Ni siquiera se descarta que recupere sus viejos propósitos de abandonar la cosa pública y dedicarse a la privada, un tanto harto de la obsesión de Esperanza Aguirre, su jefa directa en el PP madrileño, hacia él y muchas de sus iniciativas, que la dos veces presidenta de la Comunidad y del PP madrileño quiere controlar con guante de hierro.

En cualquier caso, bien puede comprobarse que no se ha producido la menor crítica a la preparación y «venta» del proyecto de los juegos madrileños. Ha habido unanimidad en poner de relieve la unidad de todos, el esfuerzo de muchos, la dedicación de los designados para acometer las obras, que en todo caso, han sido ya en su mayor parte ejecutadas y quedarán para uso y disfrute -y pago pendiente- de los madrileños. «Nos vamos con la convicción de que ha merecido la pena este esfuerzo», decía el alcalde, ya con los ojos vidriosos del perdedor de la gran apuesta. Pocos dudan de que la rotación de continentes ha dado la designación a Río, por más que aún deberán resolver problemas de infraestructuras y de seguridad para ofrecer el debido espectáculo olímpico de dentro de siete años.

JOSE CAVERO

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