Agustín Jiménez – Esto no es Italia.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Comienzan a notarse los efectos benéficos de la crisis. La polución se ha reducido un 3%, la mayor reducción en 40 años, los españoles están ahorrando como alemanes y la contaminación de Madrid se va a ralentizar al no haber podido Gallardón vender todas sus zanjas. La última vez, a Alberto Gallardón lo engañó el príncipe Alberto; esta vez lo engañó el belga del COI. Todos engañan a este hombre sin defectos. Por lo demás, a su compadre Rajoy lo engañan quizás Bárcenas, Camps y otros diez mil y Zapatero se encarga de engañar al resto de los españoles. En cualquier caso, la ventaja del caso Gürtel es que el partido mariano se va acrisolar aun más, si cabe, en su honradez y la gran ventaja de la crisis es que esta es un problema del PSOE y no del PP, que tiene licencia para largar las tonterías que quiera.

Se pueden multiplicar los ejemplos de cosas buenas originados en cosas malas. El PNV reclama ahora la actuación del ejército nacional en esa crisis de piratas que -otro efecto benéfico- ha abierto una nueva línea de negocios para que se ejercite el juez Garzón. A nivel internacional, las dificultades financieras han devuelto al redil a los irlandeses y la mala gestión de la temporada de incendios del equipo veraniego ha devuelto el poder a los socialistas griegos en un extraordinario momento de loterías. Los socialistas también han ganado en Portugal y hay quien pregunta si el socialismo es asunto de países pobres. La derechona, en cambio, se ha encumbrado del todo en Alemania, lo que da margen de maniobra a Angie Merkel para cerrar la fábrica de Opel en Figueruelas (Rajoy -¿qué haríamos sin él? -, nos ha revelado que lo de Opel también es culpa de Zapatero).

La crisis pone muy nerviosos a los líderes, los autoriza a innovar con arrojo (la oposición lo llama «improvisar») y, si encarta, incluso a decir la verdad. Una ex ministra de finanzas lituana se descolgó tal que ayer declarando que, aunque allí no hay un Rajoy que los ilumine, su gobierno previó a tiempo el chaparrón pero era muy complicado confesarlo. El río revuelto de líos, dramones y retos históricos es ganancia para pescadores listos. Nunca ha habido tantos líderes mundiales soliviantados. Zelaya y el otro se tiran los trastos a la cabeza en Honduras. A Mahdineyad y a Gadafi les han hecho varios feos. En Israel, Francia y, por supuesto, la Italia tres jerifaltes están pendientes de juicio: Berlusconi, Netanyahu y Villepin, célebre experto napoleónico perseguido con saña por Sarkozy, a quien mientras la prensa le atribuye «complejo de Obama».(porque es imposible tener «complejo de Merkel»). El americano, por su parte, ha caído en desgracia por no convencer al COI en lo de los Juegos (¿Cómo celebrar las Olimpiadas en un Chicago que, según vimos en televisión, no tiene ni una mala plaza para manifestarse?) En cuanto Obama perdió Chicago, Karzai anunció en Kabul que él no es una marioneta de Estados Unidos. Ni de Italia, claro. Esto (aún) no es Italia.

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