Esther Esteban – Más que palabras – Carpetazo intolerable.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Era de esperar aunque, no por esperado, ha dejado de llenarnos de vergüenza e indignación. La petición de la fiscalía de la Audiencia Nacional de archivar la causa en la que se investigaba el chivatazo policial a ETA, es la culminación de un despropósito que supone una autentica bomba de relojería en la línea de flotación del Estado de Derecho. El fiscal de la Audiencia se ha limitado a seguir la línea marcada, en su día, por el Fiscal General del Estado, el mismo que dijo que las leyes debían adaptarse al momento político.

Y precisamente en esta historia -que llena de oprobio y vergüenza a los honrados miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado- el momento en que se produjo es fundamental. Era el año 2006 y el gobierno estaba metido de lleno en la tramposa tregua con ETA. Nada debía entorpecer esa ensoñación de Zapatero de convertirse en el inquilino de la Moncloa que acabara con ETA aunque fuera a base de cesiones intolerables. Para facilitar las cosas se avisó a Joseba Elosúa -propietario del bar Faisán y uno de los jefes de la red de extorsión de la banda- de que no cruzara la frontera con el dinero recaudado del mal llamado impuesto revolucionario, porque la policía le estaría esperando. ¿Quien le dio el aviso?. Pues todo parece indicar que fue nada menos que el Jefe Superior de la Policía del País vasco cumpliendo ordenes políticas. Es decir que el máximo jefe de un cuerpo que ha sufrido cientos de bajas por el terrorismo estaría ayudando a ETA a eludir un operativo montado por sus propios hombres. ¿puede haber algo mas kafkiano?.

El caso es tan grave y tan impropio de un estado de derecho que ha habido mucho interés en taparlo. Primero Garzón, que en vez de tirar de la manta ha preferido correr un vergonzoso y tupido velo y ahora el fiscal que quiere dar carpetazo al asunto y con urgencia. Todos quieren tapar sus vergüenzas por lo que la pregunta es obvia y la planteaba crudamente el periódico El Mundo en su edición de ayer. ¿Se puede ser director de la policía y a la vez cómplice de ETA?. Pues esa es la cuestión. El chivatazo fue intolerable, un escándalo que acabaría con la carrera política de quienes dieron las órdenes en cualquier país con una democracia asentada y el cerrojazo de producirse lo será aún mas.

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