Carlos Carnicero – La dramática evolución de Rajoy.


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Los primeros movimientos de defensa del PP ante la eclosión pública de la trama Gürtel fueron los de negar la mayor, denunciar la investigación de Baltasar Garzón como una prevaricación y sostener que todo era un montaje del Gobierno para destruir al partido de la oposición. Esa postura fue evolucionando hasta la acusación sin ninguna prueba de que la policía espiaba a miembros del PP, que el Gobierno de Zapatero estaba convirtiendo España un estado policial y que todo era un montaje del Gobierno contra el PP.

A medida que las evidencias son incontestables, el silencio se ha hecho un hueco en la estrategia del PP que quiere saldar este «incidente» con su neutralización mediante la exhibición de una encuestas electorales que les favorece. Pero hay personas que ya están absolutamente quemadas. Ricardo Costa arde por los cuatro costados porque además de las sospechas de corrupción se ha retratado como un «megapijo» que en palabras de sus compinches «se pasea como un chico con zapatos nuevos» con un reloj de 20.000 euros que le aconsejan que no exhiba en Valencia. El president Camps es un cadáver político que no encuentra reposo.

La trama, además, es casposa, con lenguaje de película de gángsters de bajo presupuesto y amenazando gravemente a la líneas de flotación de la financiación irregular del PP en una deriva que se extiende por todas las comunidades autónomas donde este partido gobierna.

Si la última intentona es presentar al PP como víctima de quienes se quisieron aprovechar de él se trata de otra estrategia fallida de corta duración.

Ahora María Dolores de Cospedal, que todavía no se ha disculpado por las acusaciones falsas que realizó contra jueces, policías y fiscales, dice que el PP ha hecho lo que ha podido. Empiezan a derribarse todas las defensas. La evolución de las posiciones de Rajoy no han servido para nada.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído