Cayetano González – La autodestrucción del PP.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Decía la dirección del PP en un comunicado leído el pasado miércoles por su secretaria general, tras haberse levantado un tercio del sumario del caso Gürtel: «somos conscientes de la responsabilidad que implica ser depositarios de la confianza de más de diez millones de españoles y del deber que tenemos hacia la mejor militancia que un partido pueda tener». Permítame la señora de Cospedal y el resto de miembros de la actual dirección del PP que exprese mis dudas al respecto, porque si realmente fueran conscientes de la valía de su militancia, no estarían dando, con Rajoy a la cabeza, el espectáculo tan lamentable y patético que están dando a raíz de las revelaciones sumariales sobre el citado caso Gürtel.

Es patético y lamentable que la actual dirección del PP siga sin tomar ninguna medida contra las personas que tienen cargos de responsabilidad y que aparecen implicados de una manera o de otra en toda la trama que montaron esos personajillos de los Correa y Bigotes. ¿Qué hace Ricardo Costa siendo todavía secretario general del PP de Valencia y parlamentario autonómico? ¿Qué hace el Presidente de la Generalitat, Francisco Camps, al que todos los implicados en esa trama se refieren a el, sin dar todavía una explicación convincente de lo que sabía o no de lo que estaba pasando? Es patético y lamentable que a estas alturas, la actual dirección del PP siga enrocada en echar la culpa de todo a los «perversos» Rubalcaba, Cándido Conde Pumpido y De la Vega. Ya sabemos que ninguno de los tres son, precisamente, unos «angelitos», pero de ahí a que sean los muñidores de una operación que persigue la destrucción del PP, media un abismo.

Rajoy se encuentra en estos momentos en el escenario que más le puede incomodar, porque todo lo que signifique tomar decisiones, adoptar medidas disciplinarias, cortar por lo sano con todos aquellos dirigentes del PP que se han aprovechado del buen nombre de esta formación política para sus caprichos personales o para más cosas, es algo que le supera. Pero es precisamente en este tipo de situaciones donde se demuestra la capacidad o la falta de liderazgo de un responsable político. Si Rajoy no es capaz en estos momentos de poner orden en su propia casa, muchos ciudadanos podrán pensar, con razón, que no está capacitado para gobernar España y no le darán su voto en las próximas elecciones generales.

La derecha o el centro-derecha en España han tenido históricamente una vocación de autodestrucción digna de la mejor causa. El ejemplo más reciente desde la transición democrática fue la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez. Perdidas las elecciones de 1982, tuvo que ser Fraga y sobre todo Aznar los que refundaran el PP en 1990 y aun así, se tardó seis años más en volver a ganar unas elecciones generales. Rajoy puede estar, y de hecho está, muy contento con las encuestas que le dan una ventaja a su partido de tres-cuatro puntos sobre el PSOE. Pero como siga con esta indefinición, con esta falta cada vez más evidente de liderazgo y de ejercicio de la autoridad, que no es necesariamente una cosa mala, dentro de su partido, la victoria en las elecciones generales del 2012 estará muy en el aire.

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