Julia Navarro – Escaño Cero – Y en el PP, ¿quién manda?


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

No quiero ni pensar en que Mariano Rajoy llegue un día a la presidencia del Gobierno y haya una crisis de cualquier tipo, económica, política, internacional y tuviera que adoptar una decisión. Vista su manera de actuar es evidente que no actuaría, que metería el problema en el cajón del despacho mientras le daría vueltas a qué hacer.

En Mariano Rajoy se hace patente lo que diferencia a un político que es un líder de otro que no lo es. Y él no lo es, lo que no significa que no llegue algún día a convertirse en presidente de Gobierno. Lo cierto es que la pasividad de Rajoy ante el caso Gürtel resulta casi escandalosa. No sólo viene mirando hacía otro lado, sino que parece deudo de Francisco Camps. Rajoy no se atreve con Camps, él sabrá por qué.

He escuchado a unos cuantos diputados del PP asegurar que sienten vergüenza por lo que está pasando y que aguardan impacientes a que su jefe, Mariano Rajoy, se decida a cortar por lo sano. Pero nadie se atreve a pedirle que suelte lastre empezando por Francisco Camps.

Hasta antes de ayer en el PP, empezando por Rajoy, creían que el caso Gürtel no les iba a pasar factura, que podían seguir echando balones fuera diciendo que era todo una campaña de algunos periódicos y de un juez, pero ya no se atreven a tanto. Es más, los periodistas afines al PP que hasta hace un par de días aseguraban con desparpajo que el caso Gürtel era «pecata minuta» y que no había nada «gordo» en lo que se venía publicando, ahora empiezan a desdecirse y a pedir a Rajoy que actúe.

En política, los tiempos son determinantes y actuar a tiempo es una virtud de la que parece carecer Rajoy. Curiosamente, sólo el viejo patrón del PP, Manuel Fraga, fue capaz de señalar en la última reunión de la dirección de su partido que las cosas no iban bien. El caso Gürtel apesta y ese olor nauseabundo empieza a impregnar algunos rincones del PP alcanzando a alguno de sus dirigentes más destacados.

Rajoy tiene que dar una explicación a la opinión pública sobre las relaciones de su partido con esos personajes que dirigían los hilos de las empresas de Gürtel, tiene que aclarar si su partido se ha financiado irregularmente y tiene que adoptar medidas políticas con los implicados, independientemente de las medidas legales que adopten los tribunales. Y, sobre todo, no debe de seguir mandando a Dolores de Cospedal a que dé la cara, para al día siguiente hacerla salir a desdecirse y quedar en ridículo cada vez que la secretaria general quiere poner los puntos sobre las íes a Camps y a algunos dirigentes del PP valenciano. Es más, parece que en el PP quien manda es Camps y que Rajoy no tiene más remedio que plegarse a sus deseos apoyándole más allá de lo políticamente razonable.

Ya digo, si algún día Rajoy es presidente, tendremos que cruzar los dedos o encomendarnos a todos los santos para que no suceda nada, porque como él tenga que tomar una decisión, pueden hasta invadirnos los marcianos.

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