Julia Navarro – Escaño Cero – El ejemplo francés.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

El debate está servido: ¿se debe de pagar a los piratas para que liberen los barcos pesqueros que faenan frente a las costas de Somalia o, por el contrario, hacer uso de la fuerza contra ellos? Lo cierto es que las aguas frente a las costas somalíes se han convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo donde grupos de piratas actúan con absoluta impunidad.

A mí me resulta sorprendente, digno de una novela de Le Carre, que se sepa que hay un despacho de abogados en Londres a través del cual se «negocia» el dinero a pagar para la liberación de los pesqueros secuestrados. Como me sorprende que la comunidad internacional no adopte medidas conjuntas para hacer frente al problema de la piratería moderna.

Por lo pronto, los piratas tienen en su haber el secuestro de varios pesqueros, entre ellos dos españoles, y me parece a mí que, una vez que se resuelva eficazmente el caso del Alakran, habrá que pensar cómo se aborda este problema para el futuro inmediato. Hay quienes apuestan por el modelo francés, que consiste en que haya soldados dentro de los barcos, además de tener un despliegue de barcos de guerra en la zona.

Los franceses no se andan con sutilezas, les secuestraron un pesquero, y sus soldados lo liberaron, naturalmente con el uso de la fuerza. La cuestión es si en España estamos dispuestos a que nuestros soldados defiendan a nuestros pesqueros a tiros si es necesario. Otra opción es que los armadores contraten «mercenarios», es decir hombres de esas compañías de seguridad, que armados, viajen a bordo de los pesqueros para protegerlos.

En cualquier caso, es evidente que los gobiernos deberían de adoptar una decisión y que no es de recibo que se pague a los piratas, que tampoco lo es que con los medios tecnológicos modernos no sean capaces de detectar las llamadas entre los secuestradores y sus «banqueros» y que cuando se detiene a alguno de los piratas se le devuelva a su país donde naturalmente no le pasará nada. Aquí pasamos de ser los campeones de la jurisdicción universal para juzgar a todos los políticos malvados que en el mundo hay, a ser incapaces de poner ante la Justicia a unos desalmados piratas somalíes.

Una vez solventado el caso del Alakran, sus señorías deberían debatir sobre qué política seguir en estos casos para que el Ministerio de Defensa, actúe con el consenso de todos si es que se optara por el modelo francés. Lo que no es admisible es que el problema se arregle pasando por «caja» en el banco londinense de los piratas somalies. Esa no es la solución, es una claudicación ante los criminales. De manera que pidamos a nuestros políticos que se pongan a pensar en una solución eficaz.

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