Lorenzo Bernaldo de Quirós – Salgado y la economía.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

La vicepresidenta económica del Gobierno, Sra. Salgado, ha declarado que, como las mujeres, la economía española debe hacerlo el «doble de bien para ser valorada». Esta apelación a la igualdad de género para justificar la marcha de los asuntos económicos en España va a impresionar muy poco a los mercados y a los analistas que contemplan con una preocupación creciente su nefasta evolución. La idea de que existe una especie de discriminación económica hacia la vieja Piel de Toro es de «coña» y recuerda a las excentricidades de la propaganda franquista cuando proclamaba a bombo y platillo que el mundo tenía envidia de España y por eso la castigaba con un poco espléndido aislamiento. Bromas aparte, la situación es gravísima y no se resuelve a golpes de voluntarismo publicitario.

Hace pocos días, el FMI certificaba que España no volverá a crecer algo hasta 2014. Entonces el PIB se incrementará un 2,1 por 100, un punto por debajo de su potencial, y una tasa con escasa capacidad de crear empleo. El país está sumido en el valle de una profunda y larga recesión y nadie espera que esto mejore. En 2014, si el pronóstico del FMI se cumple, serán ya ocho años de postración económica y de empobrecimiento que no se verán superados por un repunte vigoroso de la economía sino por una situación de bajo crecimiento que no servirá para recuperar las pérdidas de bienestar y renta obtenidas en el finiquitado ciclo expansivo.

El pasado fin de semana, The Economist aventuraba una hipótesis para la economía global y, sobre todo, para la norteamericana. Las grandes recesiones suelen ir seguidas de grandes recuperaciones. Quizá eso sea cierto para los EE.UU. y para otras economías del mundo, pero no lo es para la española. Las crisis precedidas por un alto endeudamiento del sector público y privado, por un pinchazo de la burbuja inmobiliaria y por una crisis financiera suelen verse seguidas por un largo período de crecimiento débil no exento del riesgo de una caída en un nuevo período recesivo. Ese es el escenario para España y, por desgracia, no hay posibilidades de que se modifique a mejor.

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