Francisco Muro de Iscar – Hambre, simplemente hambre


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

La crisis económica nos afecta a todos, aunque sea difícil pensarlo viendo los tremendos atascos y las caravanas interminables en las carreteras españolas en este largo fin de semana. Pero los hechos son irrebatibles. Por primera vez en la historia de la humanidad, más de 1.000 millones de personas sufren hambre. Por primera vez el número de pobres de solemnidad que no tienen ni para comer supera esa terrible cifra que supone una sexta parte de la humanidad. El hambre es el primer problema para uno de cada seis habitantes del mundo, muchos de ellos niños. Para los que no tienen nada, la crisis es mucho más dura. En el mundo democrático, libre, desarrollado también hay mucha gente que no tiene nada. Pero son «sólo» 15 millones. Por eso muchos inmigrantes sin trabajo no quieren regresar a su país porque allí estarían condenados al hambre sin esperanza. Y por eso, muchos miembros del tercer mundo o del cuarto arriesgan su vida o la pierden. Aquí el hambre se adormece de vez en cuando. Allí el hambre te araña las tripas cada minuto.

Hace algún tiempo, los países del G-20 decidieron fijar entre los objetivos del milenio acabar con el hambre en el mundo y destinar para ello cientos de miles de millones de euros. Fue un sueño y se ha convertido en una pesadilla. Los Gobiernos de los países avanzados han destinado 360 veces más dinero a los bancos en dificultades que a los desamparados del tercer mundo. Y no quieren mirar atrás para no avergonzarse. De aquellos más de 700.000 millones que se iban a destinar a los que no comen sólo un 5 por ciento acabará ayudándoles a mal vivir. Seguramente los grandes líderes mundiales -incluido el nuevo Nobel de la Paz, tan prematuro como innecesario- podrán decir lo mismo que he leído a un «prestigioso» catedrático español al comentar cínicamente la política económica de Zapatero: «la improvisación no ha funcionado mal. Estamos mal, pero podíamos estar peor».

Dicen los expertos que en 2010 saldremos de la crisis. Para España es posible que esa fecha se retrase aún algo más. Pero la distancia entre el Norte y el Sur se ha multiplicado en esta crisis y muchos de esos países, y sobre todo, muchos de sus habitantes estarán mucho más lejos, infinitamente más lejos de tener una sola oportunidad para sobrevivir. «El Sur es 12 veces más pobre que el Norte y el riesgo es enorme», dice Amenábar. Donde hoy el hambre es más importante que la vida, la vida no vale nada. Lo decía «la negra» Mercedes Sosa. Mil millones de habitantes de este planeta no pueden decir «gracias a la vida» porque la suya es una condena a pasar hambre. Una condena de la que todos somos responsables.

francisco.muro@planalfa.es

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído