José Luis Gómez – A vueltas con España – El Banco de España y las cajas


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

La fusiones de cajas –y de bancos, aunque todo el mundo se empeña en apuntar solo a las entidades de ahorro– no responden a un capricho del Banco de España ni a la planificación de un líder soviético resucitado. Tampoco a los deseos de sus actuales mandatarios de fusionarse, ya que a nadie le gusta perder su puesto, y menos aún en plena crisis. No. Dada su situación interna y el contexto económico y financiero en España y en Europa, las fusiones de cajas y de bancos son necesarias para que el sistema español funcione de manera más racional, con mayor solvencia, más recursos propios, menos riesgos y, por mucho que nos duela, también con menos empleados. Hasta un tercio de la actual red de sucursales puede desaparecer en el plazo de unos meses, años a lo sumo.

Los expertos del Banco de España sueñan con entidades financieras que no bajen de los 50.000 millones de euros de activo, tope que puede dar idea de la necesidad que concentración que late en el sector financiero español. Dicho de otro modo, cajas y bancos que ahora están entre los diez primeros de su sector no llegan a ese tamaño. Queda, pues, mucho trabajo por delante, sin que por ahora conozcamos grandes operaciones; a lo sumo, conversaciones y especulaciones. Incluso alguna fusión virtual, como la peculiar alianza de Caja Navarra y Caja Canarias, que pondrán en común las políticas financieras, de solvencia y riesgo, el servicio a grandes empresas, la banca privada y poco más.

Los obstáculos a este proceso de concentración financiera no están solo en las propias entidades, sino también en las comunidades autónomas, cuyos gobiernos tratan de hacerse valer ante el Ministerio de Economía y el Banco de España. Posiblemente sea exagerado atribuirle a éste una operación para rebajar el poder de las autonomías en España, pero lo cierto es que si el antiguo banco emisor cumple su objetivo de quedarse con una veintena de cajas se habrá llevado por delante mucho poder autonómico. Poder real, contante y sonante, y no poder protocolario de coche y banderín. Y en esas estamos mientras van llegando noticias de fusiones en Cataluña, donde encontramos la fusión entre Caixa Girona, Manlleu, Sabadell y Terrassa, o en Andalucía, donde Unicaja y Caja de Jaén aguardan por Cajasur e incluso es posible que por Caja Granada. En Castilla y León siguen hablando Caja España, Caja Duero y Caja Burgos, y en Castilla-La Mancha tienen varios pretendientes para su caja intervenida: desde BBK a Ibercaja, pasando por Cajasol, la Kutxa o Caja Murcia.

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