José Cavero – Zapatero viaja a felicitar a Obama.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

No era ése el propósito inicial ni central del viaje que este mediodía del lunes ha emprendido a Washington el Jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. La visita a la Casa Blanca se había anunciado desde hace varios meses, pero coincide ahora con la muy reciente concesión al presidente Obama del Premio Nobel de la Paz. De ahí que, con toda probabilidad, parece probable que Zapatero haya ensayado durante el viaje sus palabras de felicitación a «su amigo el Premio Nobel, y presidente de Estados Unidos».

No hay duda de que ésta ha sido una fecha largamente esperada por el actual inquilino de la Moncloa, que no consiguió parecida invitación del anterior presidente estadounidense, Bush. Ni las políticas ni las personalidades de ambos tenían suficientes coincidencias para ese tipo de gestos, contrariamente a lo que sucedió con José María Aznar, invitado al rancho de Tejas y a la comprometida foto de las islas Azores. Zapatero se sitió políticamente en las antípodas a Bush y Aznar. Apoyó la retirada de las tropas españolas del Irak invadido. Por el contrario, parece bastante probable que en este encuentro de las próximas horas en la Casa Blanca, Obama y Zapatero dialoguen acerca de la creciente implicación de las tropas españolas en la defensa de un Afganistán sin fanáticos talibanes.

La presencia de tropas españolas se ha ido multiplicando, atendiendo a los deseos del primer mandatario estadounidense, pero también vienen creciendo las suspicacias de todos los socios europeos de la OTAN sobre ese compromiso de resistir al avance talibán. Este mismo lunes, la ministra de Defensa, Carme Chacón, declara que «el mundo no puede permitirse que Afganistán vuelva a manos de los talibanes». La ministra también responde a las críticas sobre participación de España en una guerra no declarada formalmente: «La misión internacional en Afganistán se desarrolla en un escenario que no es el de guerra convencional, pero sí de violencia generalizada, de gran riesgo, de ataques frecuentes de la insurgencia». En esas mismas declaraciones a ABC, la ministra entiende que Gobierno y Oposición tienen la «obligación de practicar una política de unidad en asuntos que afectan a la vida de nuestros militares y evitar debates estériles que desconciertan a la opinión pública». También ser refiere la ministra a la nueva política que Obama alienta en Afganistán: una estrategia que no sólo es militar, sino política y social. «Nuestro trabajo depende en gran medida de la percepción que los afganos tengan del mismo, y la mejora en su bienestar es clave para ello».

Zapatero advertía el pasado viernes que España está en Afganistán para contribuir a la reconstrucción, la estabilidad y la búsqueda de la democracia, y se ha sumado a otros dirigentes europeos que recientemente han reclamado que se definan los objetivos de la misión y los plazos de salida de aquel territorio.

Parece probable que otro de los asuntos que aborden Zapatero y Obama será la acogida de tres ex presos de Guantánamo.

Tras ese encuentro de Washington, el presidente del gobierno español tiene previsto viajar a Siria, Israel, Cisjordania y Líbano, en lo que se considera «el gran viaje de sus cinco años y medio de mandato». Este mismo martes por la noche, Zapatero volará a Damasco, primera escala de esta gira de cuatro días por Oriente Próximo. No se descarta que Zapatero pudiera ser portador de algún mensaje de Obama a las autoridades sirias.

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