Consuelo Sánchez-Vicente – La generala secretaria.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

A Francisco Alvarez Cascos se le conocía en el PP como el «general secretario» en sus tiempos de secretario general para ilustrar cuanto mandaba y cuan inapelables era sus órdenes en el partido. A él, Cascos, le entraba en el sueldo mantener la disciplina interna si era preciso a mandobles de puertas adentro y jugar el papel de malo de la película puertas afuera, y eso hacía, ganárselo; mientras su jefe, Aznar, no movía un pelo del bigote más que para subrayar con un cuarto de sonrisa que de esas cosas menores no tenía por qué ocuparse él, llamado a más altos fines, sin que nadie, pero nadie, ni fuera ni dentro del PP, osase tacharle por ello de tibio, blandengue, indolente, incapaz, alelao o cualquiera de las cosas que le están llaman dentro y fuera del PP estos días a Mariano Rajoy por no entrar a matar personalmente en el «caso Costa». ¿A que no?

Bien, pues visto como evolucionó durante la mañana de ayer el extrañísimo vodevil que montó el día anterior el PP valenciano a cuento de si el «gurtelado» Ricardo Costa había sido destituido o confirmado, estoy por afirmar que María Dolores de Cospedal acaba de consagrarse como la «cascos» de Rajoy. ¿Y Rajoy como «el Aznar» de Cospedal? Vale, sé que el paralelismo es muy provocador, las apuestas ahora deben estar de cien contra una a que, entre Rajoy y Aznar, ni color. Pero las imágenes políticas son endiabladamente cambiantes, de un minuto al siguiente un gesto hunde a un líder ante la opinión pública* y otro le consagra

Si el líder del PP heredó de Aznar además del puesto el gusto porque sean otros quienes se manchen las manos de sangre -partidaria, ojo, metafóricamente- por él, que es una cualidad propia del lider/killer, yo creo que es algo que sus más feroces críticos deberían empezar a preguntarse tras el espectacular puñetazo en la mesa, o mejor dicho en la cabeza de Camps, que dio ayer en la COPE la número dos del PP, Cospedal. ¿Sin duda alguna con el mandato y el respaldo del número uno: Mariano Rajoy? Sin duda. «Un secretario regional no es quien para dictarle lo que debe hacer a la dirección nacional del partido, quien hace lo que el ha hecho con publicidad ya no puede volver nunca a la dirección, y si acude como portavoz a las Cortes valencianas le suspendo de militancia», sentenció la generala secretaria del PP. Y Costa* se fue* llorando.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído