Cayetano González – Zapatero y el PNV.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

No sabría decir que es mas grave: que el PNV se manifieste junto al brazo político de ETA por las calles de San Sebastián para pedir la libertad de los batasunos Otegui y Díaz Usabiaga; que la vicepresidenta primera del Gobierno alabe, ¡ni más, ni menos!, veinticuatro horas antes de que eso sucediera, «el sentido de Estado» del PNV por haber dado su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado o que, en definitiva, sea Zapatero el que por salvar su pellejo haya dado el visto bueno a ese acuerdo presupuestario con un partido que a continuación desafía al Estado de Derecho yendo de la mano con quien no condena los asesinatos de ETA.

Alguien podría argumentar que son planos totalmente diferentes y que la obligación de un gobernante es llegar a acuerdos políticos con quien se preste a ello para sacar adelante las cuentas generales del Estado. Eso, en el mejor de los casos, sería una posición absolutamente relativista que ya sabemos que a Zapatero no le incomoda nada. Pero cuando estamos hablando de comportamientos tan miserables y mezquinos como el que ha protagonizado el PNV este fin de semana, manifestándose junto a los amigos de ETA, parece que, al menos, es exigible que el presidente del Gobierno se lo piense dos veces.

El PNV ha sido profundamente desleal con la democracia española, aprovechándose de todas las ventajas y condiciones que esta conlleva, pero dando muy poco a cambio. Los nacionalistas vascos no votaron la Constitución, pero apoyaron el Estatuto de Gernika que nació de aquella. Han estado gobernando treinta años en el País Vasco y en los últimos ocho se han dedicado a cuestionar el marco jurídico-político a través de los sucesivos planes del ya casi olvidado lehendakari Ibarretxe. Ganaron las elecciones vascas de hace siete meses pero no fueron capaces de concitar una mayoría y fueron desplazados del Ejecutivo de Vitoria merced a un pacto entre el PSE y el PP. Un acuerdo que no gustó nada a Zapatero, que hubiese preferido un gobierno con el PNV y no tener que ver como Patxi López llegaba a Ajuria-Enea gracias al apoyo de los populares.

Asimismo, el compromiso y el esfuerzo del PNV durante estas décadas en la lucha antiterrorista ha sido perfectamente descriptible. No han apoyado nunca ninguna de las medidas que desde el Estado de Derecho se han ido tomando para combatir a ETA. No apoyaron la ley de partidos ni, por supuesto, la ilegalización de las sucesivas marcas de los terroristas. Han controlado políticamente la actuación de la Ertzantza en esa lucha; dieron la espalda a los demócratas y a las víctimas del terrorismo cuando en 1997 ETA asesinó a Miguel Angel Blanco y surgió de manera espontánea el denominado «espíritu de Ermua». Se fueron entonces a negociar con la banda terrorista el Pacto de Estella y ahora, doce años después, tienen la desvergüenza de manifestarse con ellos por las calles de San Sebastián. ¿Podría explicar la señora Fernández de la Vega donde ve ella el «sentido de Estado del PNV? ¿Va a seguir Zapatero pactando con alguien que es capaz de hacer eso?

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