Francisco Muro de Iscar – Cataluña y otros ejemplos


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Tenemos tan puesto el foco sobre Madrid -culpa al cincuenta por ciento de los medios de comunicación y de los políticos- que sólo hay espacio para los escándalos que suceden fuera. Sólo en eso se parece la vida de Madrid y a del resto de España. Hay tantos que cada día saltamos de uno a otro: Gürtel, el caso Millet, lo de los Albertos, El Ejido, la presidenta Munar, Caja Castilla-La Mancha, Caja Madrid, Mercasevilla, los pactos políticos contra natura… No cabrían todos en esta columna. ¿No se dan cuenta los políticos de que algo grave sucede y que se necesita una regeneración ética y democrática?

Cataluña es un buen termómetro. Hace pocos años iba en vanguardia de la economía, de la investigación, de la cultura, del diseño, de la modernidad. Era la punta de lanza, abierta e innovadora, de una España que parecía que iba a comerse el mundo. Hoy, lo dice el ex presidente Pujol en una interesante entrevista en ABC, «Cataluña pasa por una situación de cierto desconcierto». El diagnóstico es complaciente. Cataluña anda perdida en la polémica del Estatuto, en la indefinición y la falta de proyecto de futuro, en la pérdida del liderazgo cultural y económico, en ideas peregrinas como los referéndum para declarar la independencia, en encumbrar a Joan Laporta como cabeza de un futuro proyecto de secesión… Están tan desorientados que ese Gobierno imposible que es el tripartito planea acabar con la Semana Santa y la Navidad y celebrar las fiestas de Primavera y de Invierno. Ese espectáculo, creo yo, debe escandalizar a los catalanes de a pie.

Dice Pujol en la entrevista citada que un día Paco Fernández Ordóñez, aquel ex ministro agnóstico, no sólo religiosa sino también políticamente, que filtraba todo lo que se declaraba secreto en los Consejos de Ministros, hablando del diálogo entre musulmanes y Occidente, le dijo «No te engañes, un español o un francés, agnóstico o ateo, es un cristiano de cultura, de fondo, de raíz, de valores fundamentales* y un turco o un egipcio, ateo o agnóstico, es un musulmán». Cuando los Gobiernos, amenazados por la crisis, el paro, los problemas de la justicia, la educación, la sanidad y la corrupción, se fijan como objetivo la Navidad o la Semana Santa -o ampliar la ley del aborto de forma innecesaria y sin consenso social- evidentemente, como dice Pujol, o han perdido el norte o no saben cómo afrontar los verdaderos problemas y tratan de engañar a todos.

El contrapunto es claro. En Alemania, Angela Merkel no ha tenido inconveniente alguno en confiar los asuntos exteriores de su país a un político declarado homosexual. Supongo que ha primado, como es lógico, su papel político y sus capacidades. Pero lo primero que ha hecho la presidenta es fajarse con la crisis y bajar 24.000 millones de euros los impuestos, como Francia e Italia, y subir las ayudas a las familias. Ya veremos quién sale antes y mejor de la crisis y quién paga los errores y las ideas erráticas o enloquecidas de sus gobernantes.

francisco.muro@planalfa.es

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