José Cavero – Sabino, la despedida más sentida.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El fallecimiento y los funerales de Sabino Fernández Campo han sido una formidable demostración de afecto y reconocimiento al «patriota» que pudo haber colaborado decisivamente contra los golpistas del 23-F. Las muchísimas personalidades que desfilaron ante sus restos mortales coincidían en reconocer sus méritos como secretario general, primero, como jefe de la casa real, posteriormente, y como asesor personal del Jefe del Estado, el Rey don Juan Carlos, finalmente. En esas tres tareas sucesivas, Sabino supo estar sabiamente en el ejercicio de sus funciones, actuando en unos casos y callando muchísimas cosas en otros.

Algunos conocedores del personaje llegan hoy a la conclusión de que «Sabino se ha llevado a la tumba secretos importantes», precisamente porque estuvo en lugares decisivos en momentos trascendentes. Los Reyes y una buena representación de la clase política despidieron a un cabal defensor de la democracia, un personaje esencial en el período que va desde el franquismo a la democracia. Desde el hijo de Adolfo Suárez, a Santiago Carrillo, pasando por José María Aznar, Peces Barba, Cándido Méndez, Rajoy, Marcelino Oreja, Carme Chacón, José Bono…, desfilaron ante su capilla ardiente muchos personajes reconocedores de los méritos de don Sabino, como corrientemente era conocido, y todos coincidían en ensalzar su papel. Todos guardaron un «respeto imponente» al patriota que nos ha dejado y que no tuvo inconveniente, si llegaba el caso, de advertir al mismísimo Rey sobre algunas inconveniencias de la Casa Real o de sus miembros. Posiblemente alguna de esas opiniones personales le llegaron a originar algunos problemas en «la casa» y hasta su separación final del cargo.

Precisamente hoy, el diario ABC reproduce un artículo en el que Sabino rememoraba lo sucedido el 23-F, probablemente su página más decisiva y brillante. Fernández Campo señalaba que el Rey, al ordenar a los Capitanes Generales la obediencia a la junta de Jefes de Estado Mayor restauró la autoridad del órgano superior de mando en los ejércitos. Y esta restauración de la organización militar era condición indispensable para el funcionamiento efectivo del orden constitucional. El Jefe del estado, al ejercer este mando, en las circunstancias especiales que se habían producido, restableció la unidad y disciplina de la institución militar y, como consecuencia, pudo asegurar la vigencia de la Constitución. También rememoraba Sabino en aquel artículo las muchas cosas que habían sucedido en España antes del 23-F, y que pudieron alentar el intento golpista: asesinatos por parte de ETA de militares, miembros de las fuerzas de seguridad y ciudadanos civiles, secuestros de personalidades destacadas, ofensa al Rey en la Casa de Juntas de Guernica, nombramientos militares un tanto anormales, reconocimiento del Partido Comunista, limitaciones políticas a los miembros de las Fuerzas Armadas… Y señalaba que había renunciado a intentar descubrir las nuevas piezas que faltan al rompecabezas del 23-F. «Quedémonos con las versiones, afortunadamente contradictorias de los numerosos libros, artículos y estudios escritos con relación a este triste tema y con los misterios que quedan flotando…»

Como ha señalado uno de los periodistas que le trataron profusamente «ha desaparecido el más inteligente y más leal servidor del Rey». Recordaba este colega que a don Sabino le gustaba escribir sus recuerdos «por la mañana, y romperlos en mil pedacitos por la noche»…

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